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viernes, 18 de julio de 2014

Capitulo 4

Hola Tributos!!
Bueno, ya se qué os dije que iba a intentar subir capitulo todos los lunes pero voy a cambiar el día, ahora voy a intentar subir capítulo los viernes. Ya sé qué los capítulos son algo cortos, pero los prefiero así ya que de esa manera me aseguro poder subir un capitulo semanal obligatoriamente. Bueno, hoy no tengo nada más que contaros, Disfrutad de la lectura y por favor no os olvidéis de comentar. Bezos :3

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Mi casa, eso es lo primero que se me viene a la cabeza. Mi habitación es como mi casa, las paredes son de madera, con una gran cama de madera central en la que cabríamos mi madre, mi padre y yo sin ningún problema. Lo primero que hago es desvestirme y acto seguido me meto en la ducha. Es lo más complicado que he visto en mi vida, tiene miles de botones diminutos y según el botón que pulses sale un tipo diferente de jabón. De repente se me ocurre una idea, cierro los ojos y pulso todos los botones que puedo al azar y al salir compruebo que huelo a vainilla, me encanta este olor, es como el de las tortitas que hace la abuela.
Otra vez, otra cosa más que me recuerda a casa. La verdad es que tengo que olvidarme de todo lo que me una a casa, tengo que cortar mis lazos porque sé que no tengo ni la más mínima posibilidad de salir de ahí. Al salir de la ducha hay una alfombrilla que te seca instantáneamente, pero salgo sin pasar por ella y me pongo un albornoz marrón con un 7 tejido detrás. La verdad es que es realmente bonito. Me tiro en la cama y cojo la carta de la cena, hay sopas, estofados, ensaladas, pescados, dulces… y después de media hora de elección me decido por una ensalada con queso, un entrecot al estilo distrito 10 y una tarta de queso, que aparecen directamente en mi habitación y entonces me pongo a comer como si no hubiera mañana, por lo que al final acabo completamente lleno y decido ir a ver que tal le va a María, llamo a la puerta y no me abre con lo que supongo que estará dormida, al final, me doy por vencido y voy al comedor a ver si me pueden dar un té para bajarme la cena y ahí encuentro un avox, al que le pido el té y me hace señas para que me vaya a mi cuarto, supongo que me lo llevará allí. Como no me queda otra, vuelvo y al entrar encuentro un té caliente que huele a vainilla, igual que el jabón de la ducha, me lo bebo de un trago y acabo dormido sobre la cama con el albornoz puesto

-Toc toc- Alguien llama a la puerta –Arriba que hoy va a ser un gran día! Tienes media hora para venir a desayunar!- Es Sophie, la verdad es que no he mostrado mucho afecto hacia ella de mi parte, por eso hoy me propongo tratarla realmente bien, ya que ella no tiene nada que ver con esto. Me levanto medio dormido y voy al comedor, donde esperan Johanna, María y Sophie.
-Buenos días!- les digo mientras me quito el albornoz y veo que se me quedan mirando con una cara muy rara. -¿Qué pasa?- Les pregunto, mientras Johanna se ríe. Entonces es cuando me miro y me veo, estoy completamente desnudo ya que ayer me dormí con el albornoz solamente y hoy se me ha olvidado ponerme algo. –Oops- Digo, y me voy corriendo a mi habitación a ponerme algo. Abro el armario y veo la ropa, todos los colores son marrones y verdes con lo que me pongo una pantaloneta verde y una sudadera marrón oscuro. Me miro en el espejo y veo a un joven apuesto -creo que no tendré problemas con los patrocinadores- me digo a mi mismo, y rápidamente vuelvo al comedor antes de que retiren el desayuno. Al llegar me doy cuenta de que se lo han llevado todo, pero Johanna me dice que la siga junto con María a la habitación del final del tren. Es preciosa, está completamente acristalada, incluso el suelo, con lo cual puedo ver todo lo que hay alrededor nuestra. Nos sentamos en un sofá y Johanna me trae algo de desayuno que cree que me gustará, me trae una bandeja con un zumo de naranja, cosa que no había probado nunca antes, una sustancia marrón muy dulce que se llama chocolate y que según me dice le gusta a la mayoría de los tributos, un plato con huevos y bacon y unas tostadas con mermelada de castañas que está buenísima. Cuando termino Johanna nos cuenta que como tenemos que atravesar el mar para llegar al Capitolio nos va a costar un par de días de más con lo que vamos a estar en el tren 4 días. Tengo 4 días para convencer a María de que tiene que luchar. Entonces se me ocurre un plan, le pido a Johanna una habitación privada y creo que me entiende cuando nos lleva a una sala con muñecos y armas. Le doy las gracias y desaparece por esa puerta quedándonos solos. Entonces me acerco a ella y le digo
-Se que esto es duro para ti, pero tenemos que encontrar un arma con la que te manejes bien, yo te voy a ayudar en todo lo que necesites. Creo que podríamos empezar con el Arco no?- Y me susurra un pequeño gracias que me llega al corazón. 

3 comentarios:

  1. Cuatro días, caramba!!! Que viaje tan largo!!!
    Amo tu historia, es genial. Veo que eres nuevo en blogger, te puedo ayudar con el diseño o una foto de portada, si quieres.
    Besoos =D

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  2. Sii, me gustaría que me ayudasees en esoo si no te importa claro...

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  3. me estoy enamorando de Nacho, no quiero sufrir >.<

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