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viernes, 11 de julio de 2014

Capitulo 3

Hola tributos!!
De verdad que lo siento, iba a subir el capitulo el lunes, pero estar en casa de tus tios sin internet no ayuda nada de nada. Juro que intentaré de todas las maneras posibles subir el siguiente el lunes. Espero que os haya gustado la historia hasta ahora y que os guste este capitulo. No me entretengo más, Disfrutad(:
P.D. Son horas de escribir y segundos de comentar, pero esos segundos son realmente los que merecen la pena. Por favor comentad(:

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Corro, solo corro. Ya se me ha ido la adrenalina del cuerpo, ya no soy el chico valiente que se presenta para salvar a su amiga, ahora soy un simple tributo, un tributo estúpido que va a morir, seguramente de la manera más tonta. Un tributo que va a dejar aquí todo lo que es importante para él, su madre, su padre, su hermano, sus amigos… Ya no sé qué hacer, he dejado de correr y ahora jadeo, cojo el hacha y me pongo a cortar árboles hasta que caigo rendido y me duermo.
-Nacho! Nacho!- Alguien me llama, abro los ojos y veo que es mi padre que me está buscando.
-Como me has encontrado?- le pregunto
-No me ha sido difícil- responde –Has dejado un largo camino de árboles tirados en el suelo. ¿Quieres hablar?
-No gracias, pero podríamos ir ya a casa. Está anocheciendo, además mamá estará preocupada- Le contesto yo, un poco bruscamente, ya que lo único que ahora realmente me preocupa es morir de la manera menos dolorosa posible,  sin sufrir. Volvemos a casa en silencio y al llegar a casa veo que mi madre está llorando. Me siento fatal, por ella y por mí. Hacerle llorar de esa manera, solo se me ocurre una palabra, egoísmo. Me siento a su lado en el sofá marrón de casa y le doy un beso, luego le abrazo y nos quedamos así hasta que me pongo a llorar. Si yo lloro, ella llora y como no quiero ser más egoísta me detengo, no se si es por mi fuerza de voluntad o porque ya me he quedado sin agua en el cuerpo, pero lo cierto es que paro. Me voy a la cama conteniendo las lágrimas y disfruto de mi cama el poco tiempo que me queda. Me encanta mi cama, es como estar flotando en las nubes. Es de madera, la hizo mi padre. Mi padre, no he pensado en lo que será esto para él, solo he pensado en mí y en mi madre, además de que no he mostrado nada de cariño por él hoy con lo que mañana me despertaré pronto y les prepararé un gran desayuno, aunque ahora debo dormir. Si fuera tan fácil como decirlo, llevaría dormido ya 3 horas pero no puedo, solo pienso, y de vez en cuando duermo pero me despierto al instante porque no hacen más que pasar imágenes mías y de María muertos de cientos de maneras, acuchillados, atravesados con una lanza, con una flecha clavada en la cabeza, con un hacha en el estómago… y así hasta que veo que sale el sol por lo bajo de la montaña. Me encantan los amaneceres, siempre me han gustado. Los colores en los que se torna el cielo son preciosos, esos naranjas, esos rosas, es magnífico el poder de la naturaleza. Quién sabe cuándo volveré a ver un amanecer así, me visto despacio con un jersey gris de punto y unos pantalones verdes que recuerdan al verde de un pino. Bajo despacio las escaleras, mientras acaricio suavemente las paredes y llego hasta la cocina, abro el armarito donde está la comida y saco lo que siempre comemos, cereales, leche y algo de carne. La verdad es que no sé cómo sobrevivimos porque tenemos lo mínimo. Me planteo la idea de que si gano los juegos podríamos tener todo lo que quisiéramos, pero me dan escalofríos solo de pensar en ellos. Intento borrar esto de mi mente y cocino algo bueno, enciendo el fuego y pongo la carne a cocinar, caliento la leche y la mezclo con los cereales para hacer una especie de tortitas, pero parte de estas acaban en mi pelo y me entra la risa, y justo cuando me estaba riendo entran mis padres y al verme reír creo que se calman un poco. Nos sentamos juntos a la mesa y desayunamos las tortitas con la carne. Luego me quedo con mis padres viendo la televisión hasta que dan las 11, como queda una hora para partir decido ducharme para quitarme la masa del pelo y al terminar me vuelvo a poner la misma ropa y cojo un colgante con una foto de mi madre como recuerdo para llevarme a la arena. Me despido de mis padres, le doy un beso a mi madre, un abrazo a mi padre y les digo que no lloren por mí, que intentaré salir vivo de ahí con María, aunque creo que esta idea es un poco absurda ya que solo sale una persona. Es una vida a cambio de 25, así son las cosas. Salgo de casa y me encuentro en el camino con María, parece que ella tampoco ha dormido nada, aunque se ha echado maquillaje y está muy bien. Vamos de la mano hasta la plaza de la coseecha y allí está Sophie con Johanna, nos montamos en el coche y llegamos a la estación llena de cámaras del capitolio con gente realmente rara, hay un señor cuya piel es completamente azul, una señora con bigotes de gato y cientos de personas así. Solo Sophie parece pasárselo realmente bien delante de las cámaras, ya que creo que desde que el capitolio se llevó la vida de todo lo que rodeaba a Johanna, se muestra mucho más distante con todo lo que le concierne al capitolio, creo que incluso llegó a quemar su casa de la aldea de los vencedores. Subimos al tren y realmente me doy cuenta de lo bien que viven esos asquerosos, cortinas de oro, lámparas de cristales, que cuando los miro de cerca veo realmente que son diamantes, además sobre la mesa hay infinidad de fruta y comida. Cuanto mas me adentro en el tren, mas me repugnan los capitolinos. Creo que Johanna me entiende perfectamente porque me dice – Abrumador, verdad? Yo también lo creo. Creo que deberíamos presentarnos, yo soy Johanna- Me parece una chica como nosotros, una persona real. Somos nacho y María, digo yo, mientras le aprieto la mano a María.
- Muy bien – Dice ella - ¿Y que es lo que sabéis hacer? -
- Yo nada, lo siento – Dice María. La verdad es que me alegra que se haya calmado, porque tenerla llorando todos los días no iba a mejorar la situación en la que estamos.
- ¿Y tu Nacho? – Me pregunta Johanna – Bueno pues la verdad es que se utilizar el hacha, pero solo para cortar árboles, no creo que pudiera matar a nadie con él.
-Bien, es eso todo lo que sabéis? La verdad es que no estáis tan mal como pensaba – Dice sorprendida mientras pela una manzana
- La verdad es que no – Digo yo – Estudio medicina. Se lo más básico de primeros auxilios y heridas
- Eso es genial, os vendrá muy bien en la arena. Bien creo que ya hemos terminado – Nos dice Johanna al ver que viene Sophie – Id a vuestras habitaciones y haced lo que queráis, podéis cenar en ellas, pero mañana iré pronto a despertaros – Y eso es lo que hacemos, nos vamos a nuestras respectivas habitaciones sin despedirnos ni nada y cuando entro, la puerta se cierra tras de mí.

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