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jueves, 4 de septiembre de 2014

Capitulo 13

Hola tributos!!
No me apetece mucho escribir así que disfrutad de la lectura y no olvideis comentar :D
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Cuando una nube tapa el sol me doy cuenta de donde estoy. En los juegos del hambre. Me vuelven a entrar las mariposillas en el estómago de los nervios y nos decidimos a ir a ver la estación de tren reconstruida de la época de los estados unidos. Entramos a una estación antigua pero preciosa por donde pasan los trenes cada dos por tres. Casualmente me encuentro con Peeta esperando un tren y nos saludamos calurosamente. Creo que entiendo la cara de maría porque le explico que nos conocíamos de haber estado juntos a las noches en la terraza y esa cara ya vuelve a la normalidad.
-Que haces aquí Peeta?- Pregunto yo
-Sabéis que se pueden hacer visitas a antiguas arenas no?-
-Creo haber oído eso. Vas a ir?-
-Sí, hoy hay un tren exprés para ir a la arena de los 74… ¿Queréis venir?-Pregunta –Tengo dos billetes de sobra porque Katniss y Haymitch no han venido.
Antes de que yo pueda decir nada María se me adelanta y le dice que sí. Esperamos y pasados 5 minutos llega un tren con un letrero en el que pone 74. No se monta nadie más que nosotros y en menos de media hora ya estamos allí. La que se supone que hace de guía empieza su charla en el tren, pero cuando ve a Peeta se calla y nos deja entrar en la arena solos. Subimos cada uno por uno de los ascensores de tubo que suben desde las catacumbas y no puedo evitar ponerme nervioso. Al llegar allí arriba me bajo de la plataforma y voy hacia la cornucopia. Detrás veo que viene Peeta con María y encienden un holograma para recrear el baño de sangre. Peeta no se separa de sí mismo, María sigue a Katniss y pega un chillido cuando se le acerca el tributo con el que forcejea por la mochila. Mientras tanto yo sigo a la comadreja. Veo como se acercó por detrás a la cornucopia, donde no había tantos tributos y cogió una mochila, una barra de pan y un cuchillo. Le sigo hasta el bosque y cuando cruza la línea se desvanece como el resto de hologramas. Luego vamos con Peeta por el bosque hasta llegar a su cueva, entramos y le noto un tanto melancólico.  Acaricia las paredes como si su estancia allí hubiese sido buena y le da un bajón. Salimos de la cueva y damos un paseo. Cuando ya hemos estado un buen rato decidimos volver a la cornucopia, nos montamos en las plataformas y bajamos a las salas de lanzamiento donde esperan unos agentes de la paz que me acompañan hasta el tren, segundos más tarde llega Peeta y un minuto después aparece María. El tren se pone en marcha y en poco tiempo ya estamos en el capitolio. Al llegar a la estación miro el reloj y me asombro, a pesar de haber estado allí un rato solo ha pasado media hora. Peeta me explica que tienen un dispositivo que detiene el tiempo.
-Gracias Peeta- Dice María
-Sí, gracias Peeta. Espero que no te haya afectado la visita.- Sigo diciendo yo
-Gracias a vosotros por acompañarme, Ahora si no os importa voy a volver al centro de entrenamiento- Dice –Ha sido un placer conocerte- Le dice a María y le da dos besos.
Volvemos a estar solos, hago memoria de lo siguiente que tenía planeado. Ir a los estudios de televisión. Le pregunto a un capitolino y me da explicaciones para ir allí, pero entre su acento y que hablaba muy bajito no le entiendo ni la mitad. Al terminar le pregunto a María
-¿Has entendido algo?-
Y ella niega con la cabeza, salimos a la calle y sigo calle abajo. Allí se encuentran los estudios de televisión de todo el capitolio. Llegamos corriendo a la puerta pensando en que íbamos a poder entrar pero dos guardias vestidos de negro nos cierran el paso, dicen que no podemos estar allí con lo que volvemos y al girar en la esquina nos encontramos con alguien muy especial.
-Hombre! Mis dos tributos favoritos de estos juegos!- Grita Caesar.
-Hola Caesar!- Le respondemos a la vez
-Hola chicos!, ¿Qué hacéis por aquí?- Nos pregunta
Le cuento que queríamos entrar para verlo todo y que no nos han dejado. Él nos acompaña dentro y nos paseamos por los diferentes estudios. El telediario, Una serie muy famosa de pijos y ricachones, un programa de cotilleos… Lo pasamos genial, conocemos a famosos, a cantantes, a actores… Yo creo que esto nos ayudará a conseguir patrocinadores. Alguno de ellos nos dice que si superamos el baño de sangre nos patrocinarán o nos recomendarán. También conocemos a alguno que ya ha dado una buena cantidad de dinero por nosotros. Cuando terminamos de hablar y de sacarnos fotos Caesar se despide de nosotros porque tiene que ir a grabar un programa sobre los juegos. Va sobre la vida de los tributos antes de llegar aquí, un equipo se traslada a su hogar y habla con la gente de su entorno. Hoy les toca a los del distrito 11, que en España si no me equivoco está en el sureste, donde más calor hace. Salen unas imágenes de sus familias, de los colegios a los que iban, de sus amigos… Luego salen unas imágenes en directo, están entrenando. Se me había olvidado que hoy también se podía entrenar si se quería, a pesar de que era un día libre para quedarse descansando. La mayoría de los tributos ha ido a entrenar, mientras nosotros estamos aquí ellos están mejorando como matarnos. Luego vamos a ver un concurso de cocina que se llama algo así como superchef, va sobre gente del capitolio que cocina hasta que solo queda uno. Es como los juegos del hambre, lo único es que no se matan y no pasan nada de hambre. Me prometo a mí mismo que si gano los juegos y consigo salir de ahí lo suficientemente cuerdo me dedicaré a la cocina y haré mi propio programa. Cuando ya me empieza a rugir la tripa miro el reloj y veo que son las 2, no he reservado nada para ir a comer con lo que salimos a la calle y decidimos que entraremos en el primer lugar que vendan comida. Paseamos por la calle y el primer restaurante que vemos es un restaurante japonés.
-Genial- Pienso. Odio este tipo de comida, no me gusta el sushi. Al parecer a María sí que le gusta porque entra corriendo y se sienta en una mesa. La sigo y me siento con ella, entonces llega un camarero japonés que nos trae la carta. María pide sushi y yo pido lo mismo porque no hay nada que me guste. Nos traen la comida y cojo el primer trozo. Me lo meto a la boca y lo escupo al instante. Está asqueroso, es viscoso y sabe a mar. Espero a que termine María, pagamos y volvemos a ponernos en marcha. Por el camino hay un puesto que vende pizza, compro una porción y me la como con ganas.
-Tenía muchísima hambre!- Le digo a María, que me mira con cara de asombro de lo rápido que me la he tomado
Seguimos paseando sin pararnos y entramos en un centro comercial. Damos una vuelta por las tiendas y entramos en una. Compro dos bañadores a escondidas para que sea una sorpresa que vamos a ir a la playa. Luego vamos a una cafetería y compro dos cafés con hielo como los que me trae Peeta que nos tomamos sentados en unos cómodos sillones de terciopelo verde esmeralda.

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