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domingo, 14 de septiembre de 2014

Capitulo 17 ¡Comienzan los juegos!

Hoola tributos!!
Bueno, como ya prometí iba a subir capítulo diario hasta el domingo y bueno, aquí lo tenéis. Espero que os enamore!! -LET START THE GAMES, THE 100TH HUNGER GAMES-
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Ya estoy en la mitad de la plataforma y cuando llego arriba noto que mi pelo está mojado. Es la arena, está lloviendo.
-Vale- pienso -Echemos un vistazo-
Al norte hay una montaña nevada, al oeste un pico escarpado sin árboles ni nada, al sur hay un pequeño bosque y creo que detrás de él hay un río porque oigo el ruido del agua fluir y al este hay un pueblo con casas y pasado el pueblo una montaña frondosa con pinos.
Cuando he terminado de observar quedan 30 segundos así que le doy indicaciones rápidas a María, le digo que coja lo que tenga cerca y se vaya corriendo a esconderse en una de las casas del pueblo. Ella asiente y cuando quedan 20 segundos echo una ojeada a la cornucopia, allí está el hacha, un poco lejos de donde estoy. Enfrente de mí tengo una mochila más grande que las demás y pienso que tengo que correr a por ella.
10 segundos, 9, 8, 7, 6 -Mamá, te quiero- 5, 4, 3 -Gracias Peeta- 2, 1 ¡¡QUE COMIENZE EL CUARTO VASALLAJE DE LOS 25!! ¡¡GONG!!
Ahora solo pienso en correr, un solo paso en falso y estoy muerto. Corro todo lo que puedo hasta la mochila, me la cargo a la espalda y voy a donde está el hacha. Cuando llego veo que alguien lo ha cogido y maldigo mi suerte, justo cuando voy a coger otra arma del montón alguien se acerca y me lanza un cuchillo que esquivo con dificultad, luego solo corro hacia el sur a esconderme entre los árboles.
Y mientras escapo escucho el acero cortando el frío aire, -Voy a morir- pienso, entonces me tiro al suelo y el hacha me pasa por encima hasta clavarse en el árbol. Lo agarro con todas mis fuerzas y corro adentrandome en el bosque, al parecer, hoy si que es mi dia de suerte.
Cuando estoy cansado de andar me subo a un árbol con dificultad, si ya era dificil subir solo, con la mochila ya es imposible. Al llegar arriba me ato con el cinturón para no caerme y abro la mochila, hay un botiquín con vendas, pastillas para la fiebre, desinfectante, hilo y aguja y yodo. También hay tres manzanas, un paquete de tiras de cecina, una cuerda, una cacerola pequeña, una botella y abajo del todo algo brillante que llama mi atencion.
-Es una brujula!!- pienso alegre, una brújula es lo que más me puede ayudar aquí aparte del hacha. La media hora siguiente me la paso afilando el hacha y recogiendo hojas del arbol en el que estoy. Cuando tengo suficientes intento recordar las clases de nudos y trenzo las hojas para formar una cesta que uso para recoger el agua de la lluvia. Después de comprobar que es potable me bebo el cesto entero y recojo un poco más para llenar la botella vacía. Para cuando me quiero dar cuenta ya ha anochecido y empiezan a sonar los cañones, yo cuento ocho y un rato después suena el himno, los profesionales han sobrevivido todos, los dos del tres, la chica del cuatro, los dos del 5, los dos del 8 y la chica del 9 no han corrido la misma suerte que los demás. Por mucha pena que me den debo alegrarme de que María y yo seguimos vivos, aunque yo no lo haré por mucho tiempo si no cazo algo, no puedo pasarme todos los juegos comiendo tiras de cecina. Decido que si sigo vivo para mañana me bajaré del árbol y cazaré algo para que la gente vea que no soy un inútil ya que por ahora no he hecho nada de lo que les he vendido, me he mostrado como letal y lo único que he hecho ha sido tejer una cesta y beber agua. Me aprieto más el cinturón , me apollo en la mochila y cierro los ojos a ver si consigo dormirme.
-Biip, Biip- Un pitido me despierta y compruebo que ya ha salido el sol, normalmente esos pitidos son de un paracaidas con el regalo de algún patrocinador, miro por todas partes y al final lo veo. Está varias ramas sobre mí así que me suelto el cinturón, ato la mochila a la rama y me agarro a las ramas superiores para intentar subir. Me cuesta un rato pillarle el truco pero cuando ya llevo unos diez minutos lo logro y cojo el paracaidas plateado. Me siento en la rama y me vuelvo a poner el cinturón por si acaso me caigo, compruebo el paracaidas y cuando encuentro el botón para abrir la cápsula me sorprendo de lo que hay dentro. Es café, ese café negro que me mantenía despierto en el Capitolio. -Esto solo puede significar una cosa- pienso -Todo va bien, tengo patrocinadores y he cogido lo que necesito- Doy las gracias en voz alta a Johanna y a mi patrocinador que me ha pagado el desayuno y disfruto de la mitad del café, el restante lo dejo en el termo y lo guardo en la mochila. Mientras compruebo todo dos veces antes de irme oigo un cañonazo -Uno menos- pienso. Me pregunto quien será, espero por mi bien que no sea María ya que sino me volveré loco aquí dentro, me desato el cinturón, bajo cuidadosamente y cojo la mochila del árbol. La verdad es que ahora tengo un poco de hambre, ayer no comí nada ya que aún tenía la reservas de mi estancia en el Capitolio pero hoy si que debería cazar algo. Escondo la mochila en un arbusto, tomo el hacha por el mango y me pongo a caminar un poco, mientras camino hago una trampa con la cuerda y la coloco en un sitio a ras de suelo. Prosigo mi caminata hasta que me cruzo con un castor y agarro mejor mi hacha, apunto lo mejor que puedo y lo lanzo. No he conseguido darle porque se ha ido corriendo pero voy y inspecciono la zona, no lo he matado pero sí que le he cortado la cola así que ya tengo  algo para comer, recojo la cola y vuelvo a comprobar las trampas, una de ellas ha cazado un castor así que me tapo los ojos y le corto la cabeza con el hacha.
-Asesino- Pienso -Soy un asesino- Recojo cuidadosamente al castor y lo coloco en el cesto junto con la cola y tras andar otra hora de vuelta llego al lugar donde dejé la mochila. -Y ahora que hago?- No puedo encender un fuego por los profesionales y me da muchísimo asco la idea de comermelo crudo aunque el olor a carne fresca despierte mi estómago, mi boca empieza a segregar saliva y se que como no coma algo pronto voy a vomitar lo poco que tengo. Cojo una pata del castor, le quito la piel y doy un pequeño mordisco, es viscoso y elástico, la verdad es que solo sabe a sangre pero debo ingerir calorías para no morir. Cuando me acabo la primera pata corto otra y me la como con más facilidad aunque con miedo de que me siente mal, cuando acabo la segunda pata guardo el resto del castor y la cola en la mochila, me la cargo a la mochila y con mi brújula en mano emprendo el camino hacia el rio para conseguir agua antes de ir a por maría. Supongo que no me puede quedar mucho porque desde la Cornucopia se podía escuchar el río a lo lejos así que el bosque no puede ser mucho más profundo. Después de haber andado una hora el ruido del fluir del agua es más intenso y creo que estoy llegando al linde del bosque. Al salir al aire libre la luz me cega y cuando consigo ver algo lo único que veo es un tributo, con un cuchillo en la mano así que me caigo al suelo cuando intento escapar y el se acerca por detrás hasta que solo nos separa una distancia de 5 metros. Intento imaginarme a mi madre, pegada al televisor, a Johanna pensando que ha perdido su gran oportunidad de salvar a un tributo, a María cuando vea mi cara en el cielo... Noto que mi consciencia y mi cuerpo se han separado, noto paz infinita y lo único que alcanzo a decir es -Gracias, gracias a todos- antes de irme.

4 comentarios:

  1. Hola, Ignacio!!! Solo decirte que tu historia es muy linda, me gusta mucho y que si puedes, te pases por mi blog para darme tu opinión, plis =D
    El link:
    http://district4cuatro.blogspot.com

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  2. Lo has matado? *O* Nooooo, porque lo has hecho? Ains, le tenía auténtico aprecio, de verdad. Espero impaciente el siguiente y que no mates a María también xD

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    Respuestas
    1. Tranquila, no mataré a maría xD Esperroo que te esté gustando la historia (a pesar de este capítulo) y que sigas leyendo:3
      PD Pasadomañana subo el siguiente!

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