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viernes, 3 de octubre de 2014

Capitulo 20

Hoola tributos!!
Bueno, toca nuevo capítulo!! Llevo toda la semana esperando este día, para que podais leer este supercapítulo. Bueno, aquí os lo dejo, ojalá lo disfruteis muucho :3
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-¡Nacho! ¡María!- Grita Gonzalo -!Corred!
Me despierto lo más rápido que puedo y recojo las cosas en la mochila sin saber que pasa hasta que hecho un vistazo al cruce de la calle en la que estamos. Entonces lo comprendo, la niebla venenosa de otros juegos está aquí para confundirnos. Si Gonzalo no hubiera estado haciendo la guardia ahora mismo estaríamos muertos así que técnicamente le debemos la vida. Me pongo la mochila en la espalda y le ayudo a María a levantarse pero aún está medio dormida por lo que le doy mi mochila a Gonzalo y yo le monto en mi espalda. Ahora hemos perdido el rumbo de correr sin saber por donde vamos por lo que todo el trabajo que hicimos ayer hasta llegar aquí ha sido en vano. Corremos a través de calles pero creo que la niebla no tiene intención de parar así que pienso en alguna forma de escapar de ella. -Vale, hay que pensar rápido- me digo cuando apenas unos metros nos separan de ella. Entonces se me ocurre, entrar a una casa. Es muy arriesgado porque puede que haya tributos dentro pero no hay otra opción, abro la puerta de la primera casa que encuentro y saltamos los tres a dentro antes de que nos coma la niebla.
-Pum- Otro cañonazo. Reviso a ver si María y Gonzalo están bien y me alegro de que sí que lo estén aunque me preocupa quien pueda ser. Nos ponemos nuestras gafas para ver en la oscuridad y inspeccionamos la casa, por suerte no encontramos a nadie aquí así que mientras ellos se instalan en el salón yo voy a la cocina a ver si encuentro algo, mi prioridad era encontrar agua ya que ayer nos quedamos sin ella y es vital para continuar aquí. Abro el grifo y no me sorprende que no caiga agua, sería demasiado sencillo, compruebo todos los armarios y tampoco encuentro comida por lo que solo tenemos un pavo, continúo vagando por la casa hasta que me tropiezo con un agujero del suelo.
-Estás bien?- Al parecer han escuchado el sonido -Si, tranquilos- les contesto. Compruebo el agujero varias veces hasta que descubro que es una trampilla, la abro y bajo al sótano secreto de la casa, está todo oscuro y polvoriento pero poco a poco me voy adaptando a la oscuridad hasta que me topo con un armario que tiene toda la pinta de tener suministros dentro. La comida está podrida y con moho aunque hay un botellín de agua, no tiene mala pinta así que la subo y bebemos cada uno un pequeño trago. Con la niebla venenosa fuera casi no me doy cuenta de que ya ha amanecido pero aún no podemos salir.
-No hay café?- Pregunta María.
Es verdad, no hay café. Creo que sé lo que significa, que Johanna quiere que salgamos de aquí cuanto antes. Aquí no estamos bien por lo que desayunamos medio pavo y un poco de zumo que hago mezclando el agua que nos queda con el último fruto ácido de los que trajo maría, cuando terminamos de desayunar nos sentamos en el sofá a pensar un plan. No sabemos cuando se va a ir la niebla y no podemos quedarnos aquí parados así que mientras ellos buscan un plan para salir yo busco algo por la casa que nos pueda servir. Vuelvo al sótano y recojo cosas útiles como plástico para envolver comida o un cable eléctrico, después subo al piso de arriba desde donde puedo ver el laberinto entero y observo que queda muy poca niebla, calculo que dentro de media hora se habrá evaporado completamente así que vuelvo al salón donde les explico la situación a Gonzalo y a María. Decidimos empezar a prepararnos para salir y guardo todo en mi mochila, con una toalla nos aseamos un poco para estar guapos ante las cámaras. Cuando ya hemos terminado salimos a la calle y por suerte la niebla ya ha desaparecido, empezamos a caminar con una mano apollada en la pared solo nos detenemos una vez, con el sonido de otro cañonazo. No vamos por buen camino, si no salimos de aquí antes de que llegue la noche vamos a morir los tres porque solo tenemos medio pavo y nada de agua y no creo que vayamos a encontrar comida dentro del laberinto. Continuamos nuestra travesía pero cada vez se nos hace más dificil continuar, tengo la boca seca y mi estómago empieza a rugir considerablemente.
-Grrrrr- Escucho detrás de mí -Me parece que alguien tiene mucha hambre no? - Digo al escuchar el estómago de Gonzalo rugir
Entonces me doy la vuelta para mirar a Gonzalo y me doy cuenta de que no ha sido él, es un millón de veces peor. Detrás de nosotros hay un enorme muto peludo que ruge y nos salpica con su saliva, rápidamente empezamos a correr y sin mirar le asesto un par de hachazos en la tripa que le hacen enfurecerse más. Gonzalo consigue clavarle su cuchillo en la cabeza pero el muto parece decidido a seguir en pie, o muere él o morimos nosotros y creo que nosotros no podemos aguantar este ritmo mucho más. Vuelvo a darle y esta vez pruebo a pegarle un hachazo en la pierna, con esto consigo frenarle unos segundos en los cuales me preparo para propinarle el golpe mortal. Recuerdo mis momentos talando árboles con papá y me imagino que estoy en casa, agarro el hacha con las dos manos y le corto el cuello como si fuese el tronco de un árbol. La cabeza cae y rueda por el suelo mientras el cuerpo cae al suelo y hace un sonido seco  -Ya tenemos comida- pienso -Solo falta el agua- Corto algunos trozos de carne del muto y los guardo en la mochila de María que es en la que llevamos los suministros. Por segunda vez hemos perdido el camino que debíamos seguir por lo que volvemos a apollar la mano en la pared y caminamos, deben de ser las 3 de la tarde más o menos así que tenemos 5 horas antes de que anochezca. Cada vez se nos hace más pesado continuar y a cada paso que damos mi cabeza me duele más. Ya no me queda esperanza, y cuando se pierde la esperanza llega el miedo. Tengo miedo de morir, de morir sin ser yo mismo, si muero lo haré luchando por lo que me pongo de pie, ayudo a María y Gonzalo va delante abriendonos paso por si acaso hay más trampas. Media hora después creo ver la salida -Será un espejismo- pienso mientras sigo caminando. Ahora que estoy más cerca veo que no lo es, es la salida, la de verdad. Reunimos fuerzas y hacemos el sprint final hasta que nos quedamos a un palmo de la salida, entonces una voz comienza a hablar
-Si por aquí queréis pasar el acertijo deberéis adivinar- dice -Y como no tenéis otra opción, ¡Que comience el acertijo del campeón!- Nos preparamos para empezar a escuchar y un segundo después comienza a decir -Un gallo sube a lo alto de una montaña y pone un huevo, si el viento sopla de norte a sur, a donde cae el huevo?- bien, pensemos. Me giro para hablarlo con María y Gonzalo y comenzamos a estrujar nuestros cerebros hasta conseguir la solución, cuando llevamos 5 minutos María me pregunta -¿Puedes repetir otra vez el acertijo?- Y comienzo de nuevo - Un gallo sube a lo alto de una montaña y pone un huevo- Entonces grita - Eso es!- mientras se dirige a la salida -Los gallos no ponen huevos- le dice a la misteriosa voz y acto seguido desactiva las trampas ocultas en la salida. Ya está, la esperanza gana al miedo, los juegos ahora están a nuestro favor. Tenemos comida para tres o cuatro días y en cuanto nos adentremos en la montaña repleta de bosques  encontraremos agua con facilidad. Cuando aún estamos sentados en la salida del pueblo-laberinto llega un paquete, no es una cápsula plateada, es una caja marrón en la que pone Gonzalo. La abrimos entre los tres y exclamamos cuando vemos el contenido, son un arco y veinte flechas, un perfecto arco plateado y flechas, de las cuales 10 son normales, 5 explosivas y 5 invisibles para todos menos para el dueño. Gonzalo se carga el carcaj al hombro y carga una flecha normal que dispara hasta controlarlo perfectamente. Le da su cuchillo a María, que ahora tiene dos y yo tengo mi hacha, creo que somos los tributos mejor preparados de la Arena aunque no sé, puede que las cosas cambién de un día para otro y que mañana nuestros cuerpos estén en una caja de madera de pino camino a casa. Mientras pienso llega otro paracaídas, esta vez para María. Lo abre y saca otro saco de dormir azul oscuro y entonces lo comprendo a la perfección, Johanna quiere que vayamos a la montaña nevada.

5 comentarios:

  1. Los gallos no ponen huevos, muy ingeniosa María, me gusta la historia, tienes mucha imaginación y las señales de Johanna me recuerdan al juego de Haymitch con Katniss xD. Gonzalo me está cayendo muy bien y tengo gnas de ver como sigue la historia y que pasa en la montaña, hasta pronto!!!

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    1. Lo has pillado, las señales de Jo eran igual que el "juego" que tenían Haymitch y Katniss! Me alegra que Gonzalo te haya caido bien, es un personaje que digamos... tiene un gran valor en la historia. Graaacias por leerme y comentaar!! Un besoo y hasta el próximo capi

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  2. Hola! Ya leí el capítulo anterior y este y es que cada vez me gusta más la historia. Amo la idea del pueblo-laberinto, no se, jajaja. Espero que escribas pronto para saber lo que pasa en la montaña. Besos! ^^.

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  3. Oooh!! Graacias Drew, de verdad. Me aleegro que te esté gustando cada vez más (amí tambien me va gustando cada vez más y no veas la mejoría en mi escritura en los siguientes capis!! También mee gusta la idea del laberinto, la idea principal era que fuese solo un pueblo pero sería muy sencillo, si el martes tengo un rato libre (estoy de exámenes...) subiré el siguiente capii(:
    Un besiito, Nacho

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    1. Tu tanquilo (te comprendo yo tambien estoy de examenes, por eso tengo algo abandonado mi blog.) y lo de la escritura es normal porque cada vez te sueltas mas, o al menos eso creo yo jajaja. Lo de que el pueblo solo sea facil... bueno, yo intentaria esconderme igual. Esperaré entonces el proximo capítulo. :)

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