Translate

domingo, 19 de octubre de 2014

Capítulo 22

Tribuutos!! Bueno, se que tuve que subir capítulo el viernes y lo siento, muchísiimo!! Enfiin, aquí teneis este capitulazo, a mi parecer es EL MEJOR CAPÍTULO DE TODOS. El final me encanta y no me gusta no poder describirlo tal y como me lo imagino. Un besaazo :3
_____________________________________________

Cuando me despierto hace calor y la luz que entra no es clara, más bien es anaranjada por lo que o fuera hay un incendio o hemos dormido demasiado. Lentamente abro los ojos y veo a María y a Gonzalo sentados comiendo algo de carne y charlando animadamente, me alegra ver a Gonzalo totalmente recuperado así que salgo del saco de dormir y me siento junto a ellos
-¿Quienes fueron los que murieron ayer?- Pregunto yo
-El 9 y el 10- Contesta María
Hago memoria de quien queda, está el chico del uno, los dos del dos, Gonzalo, Pablo y Paula, Nosotros dos, la del once y el del doce. -Solo 10...- pienso. También me acuerdo de Pablo y Paula, realmente no pensaba que llegarían tan lejos, pensaba que iban a morir en el baño de sangre pero seguro que están bien. Después de haber comido un poco de carne me dispongo a revisar la herida de Gonzalo pero lo que veo no me gusta nada, está infectado y la carne empieza a pudrirse. En este estado no puede aguantar mucho porque la infección se extenderá y si llega a organos vitales podría ser mortal. Antes de hacer nada le limpio la herida con abundante agua y después le pongo agua oxigenada para intentar desinfectarla un poco. Al acabar no está mucho mejor y como no se que más hacer le mando a dormir hasta encontrar otra opción.
-Crees que...- Dice María
-No, si no lo curamos pronto morirá- Contesto yo.
Por mucho que me cueste admitirlo Gonzalo está muy mal, el era la única esperanza que tenía de salir de aquí, el era nuestro billete de vuelta. Como no tenemos nada que hacer decidimos dormirnos hasta mañana, sin guardias. Me tumbo en el suelo, guardo el hacha cerca de mí y me vuelvo a dormir al lado de María hasta que vuelva a salir el sol.
Unas trompetas suenan a lo lejos y nos despiertan a María y a mí. -¿Que pasa?- Pregunta María. Segundos despues Caesar Flickerman nos soluciona nuestras preguntas, van a celebrar un banquete en el que se nos otorgará algo que necesitamos urgentemente. Rápidamente descarto la idea, en los banquetes siempre muere algún tributo pero entonces me acuerdo de Gonzalo. El necesita la medicina para salvarse aunque si voy y me matan moriré yo y morirá él. Caesar continúa hablando y nos cuenta que mañana a media noche se celebrará el banquete y luego se despide y nos desea suerte.
Miro a María, ella me mira a mí y nos ponemos los dos en pie. No le voy a impedir que me acompañe, suena egoísta por mi parte pero yo solo no podría llegar a la Cornucopia. Le dejamos a Gonzalo casi toda la comida y le rellenamos tres botellas. Nosotros tenemos un poco de carne, la fuente portátil y la posibilidad de cazar, recogemos nuestras mochilas y cogemos las armas. Al salir camuflamos la entrada de la madriguera y emprendemos nuestro viaje, llegar hasta aquí nos ha llevado mucho tiempo pero solo tenemos dos días para llegar a la cornucopia así que hay que ir más rápido. Salimos del bosquecillo y en la explanada me pongo yo delante con el hacha preparada para defendernos, de vez en cuando paramos a beber un poco de agua pero no comemos. Solo tenemos un pedazo de carne y como no cace algo antes de entrar al laberinto nos vamos a morir de hambre.
-¿Cuanto crees que queda?- Es la pregunta que me hace María. La verdad es que la misma pregunta se repite en mi cabeza continuamente, es angustioso no saber que hora es, ni cuanto falta... Me saca de quicio estár aquí sin saber como transcurre el tiempo.
-No lo sé, pero como no lleguemos en menos de dos días esto habrá sido en vano y posiblemente moriremos- Contesto yo y le doy vueltas a lo que he dicho, tenemos que hacer el mismo camino que nos tomó varios días en dos. Técnicamente es imposible.
Cuando María tropieza con algo paramos a descansar al lado de un arbusto que tiene frutos azules. Creo que son arándanos así que recogemos unos pocos y nos sentamos a descansar mientras bebemos agua. Mientras ella bebe a mí se me ocurre una genial idea, recuerdo haber visto por la televisión un reloj solar, solo había que clavar algo el en suelo y dejar que se proyectara la sombra. Como no hay palos a nuestro alrededor clavo uno de los cuchillos de María y rápidamente veo que son las dos de la tarde. Tenemos una tarde y un día entero para llegar allí así que más o menos al laberinto llegaremos en unas seis horas, allí descansaremos en una casa una o dos horas y nos queda toda la noche y todo el día para cruzarlo. Cuando ya hemos terminado todo nos volvemos a poner en pie, le devuelvo el cuchillo a María, recojemos algunos arándanos más y volvemos a emprender la marcha hacia el laberinto. Mientras caminamos yo juego con el hacha y María hace algunos nudos para entretenerse, también paramos a cazar y me alegro de haber traido a María ya que ha conseguido un conejo y un pavo. Caminamos los dos a la par, con el sol a punto de ponerse, todo se ve con un color anaranjado precioso que junto con el olor característico que inunda la arena, transforma todos los problemas en polvo.



Es casi indescriptible. Cuando el sol ya se empieza a ocultar tras la montaña veo el laberinto a lo lejos y corremos. Estaría bien congelar este momento, los dos aquí, corriendo con el viento dandonos en la cara. El cielo naranja y con el sol poniéndose que dan paso a un cielo negro inmenso que te hipnotiza, lleno de estrellas fugaces y otras que desprenden brillos y colores maravillosos. Todo esto mientras escucho su risa es maravilloso, es como estar una noche de verano con ella en el bosque. Entre las risas y el calor casi no me doy cuenta de donde estoy, media hora después ya estamos a la entrada del laberinto así que entramos en la primera casa que vemos y allí nos acomodamos en el salón. Inspeccionamos la casa por separado y un rato después vuelvo al salón con unas latas de conserva de albóndigas con tomate que he calentado en la cocina. Cuando llega María nos las comemos y después nos tumbamos en el sofá a descansar.
-¿Sabes? Una persona muerta es capaz de oir hasta 7 horas después de su muerte- Me dice María.
-¿A que viene esto?- Le pregunto entre risas
-Que igual los tributos escuchan lo que pasa en el aerodeslizador que se los lleva y conocen algún secreto del Capitolio- Contesta -Sería guay!-
Es verdad, el capitolio oculta muchas cosas y estaría bien poder espiarles. Nos pasamos toda la noche charlando y hacia las tres de la madrugada dormimos un poco. Horas después nos despiertan unas trompetas para indicar que nos quedan 18 horas. -Ya son las seis- pienso. Nos ponemos en marcha lo más rápido que podemos y antes de salir comprobamos que no hay nadie fuera.
-Vamos allá- Pienso -Prepararos juegos porque allá vamos-

5 comentarios:

  1. W.O.W Ahora me quedo con la intriga de lo que pueda pasar. Intenta subir el próximo rápido por favooor. La verdad es que esto de los banquetes me da un mal presentimiento para Nacho y Maria, o quizá para Gonzalo. Creo que lo habré puesto cada vez que comento pero me encanta la historia. Sigue así con ella ^^

    ResponderEliminar
  2. Dreeew!! Graaciiias por toodo, en cuanto pase mi examen de mates subiré capítulo, lo juro. También aprovecho a deciirte que te pases por la entrada de los premios, que te he nominado y no te has dado ni cuenta!!
    Un beso:3

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya me he dado cuenta que vi tu comentario jajaja. Muchas gracias por todo, e intentare hacerlo este fin de semana. ^^

      Eliminar
  3. Hola, Nacho!!!
    Por favor, sube el siguiente pronto, quiero saber que sucede después, tu historia me tiene encantada, Nacho!!!
    Saludoos. =D

    ResponderEliminar
  4. Mañana subiré el próximo! Lo proometo:3

    ResponderEliminar