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viernes, 14 de noviembre de 2014

Capítulo 25

Hola tributos! Bueno, lo primero es que todos los comentarios me emocionan, muchisimo, hace varios meses que empecé y nunca pensé que llegaría hasta aquí. En estos meses he pensado, he reflexionado, que reido he incluso he llorado con las muertes, las escritas publicadas y las que aún están en ese documento word, MISLJDH se ha convertido en mi mayor tesoro. Me emociona lo lejos que he llegado, lejísimos, y que sepáis que aquí estoy, solo os voy a decir una cosa, esto va para largo:')
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Caminar, descansar, caminar... Todo se reduce a eso, después de haber estado toda la mañana caminando mi herida vuelve a doler .
-¿Podemos parar?- pregunto
-Está bien- responde Gonzalo -Quedate aquí sentado, voy a cazar algo- dice mientras se carga el arco al hombro y se adentra en la naturaleza. Mientras tanto yo me dedico a hacer nudos, es una afición que he cogido aquí dentro. Siempre acabo con los dedos enrojecidos pero me relaja y hace que el tiempo pase más rápido.
-Nacho ven!- susurra Gonzalo de entre los árboles.
Sin dudarlo ni un segundo cojo mi hacha y me adentro por el mismo camino que por el que ha ido él y lo que me encuentro hace que me de un vuelco el corazón. Gonzalo está atrapado en una red y a su lado están los dos tributos del dos que aún no me han visto. Al acercarme notan mi presencia y Judith, la chica, me lanza un cuchillo que esquivo por milimetros y se clava en el árbol que está justo detrás de mí. No puedo lanzarles un hachazo porque son dos y únicamente podría matar a uno, luego me quedaría sin armas así que corro hacia ellos e intento hacer el máximo posible de movimientos para evitar que me alcancen con alguna de sus armas.
-Ya le tenemos!- grita el chico
-¡Aaaaaah!- chillo cuando me atrapan -Gonzalo!-
Tengo miedo, verdadero miedo, no voy a salir de esta y lo mejor es que se van a librar de dos tributos al mismo tiempo.
-Tenía ganas de pillarte- dice amargada la del dos -Voy a matarte lentamente y haré lo mismo con tu compañero-
Me tira al suelo y se sienta sobre mí, ¿Por donde empezamos? Coge su cuchillo y lo acerca a mis ojos. -Es el fin- Mientras ella está a punto de sacarme los ojos él me sujeta las manos así que no puedo hacer nada. Reuno saliva y le escupo en la cara para frenarla pero no sirve de nada. Antes de empezar me hace diversos cortes en las mejillas, cortes horizontales que sangran mucho, cuando ya me creo muerto, veo aparecer a Gonzalo por detrás. Ninguno de los dos se ha fijado así que hago como si nada hasta que el impacta una piedra en la espalda del chico con una fuerza descomunal. Esto los aturde y me levanto a toda velocidad, recupero mi hacha y ambos
comenzamos a correr, cogemos las mochilas y corremos, ignorando todo lo que hay a nuestro alrededor. Corremos sin detenernos una hora completa y cuando ya no nos siguen descansamos a los pies de un árbol, ya debe ser la tarde y estoy muerto de hambre así que esta vez vamos los dos a cazar y tras una hora de intensas persecuciones de animales terminamos con dos pavos bien gorditos y firmes.
-Voy a subirme a un árbol para ver donde estamos- dice Gonzalo
Mientras tanto yo lleno dos botellas de agua fresquita y cocino uno de los pavos en las brasas, cuando ya he terminado vuelve Gonzalo con arándanos y los deja en el suelo para comernoslos de postre.
-¿Queda mucho para llegar?- pregunto
-No, ya casi estamos. Yo creo que pasadomañana llegaremos si seguimos con este ritmo- dice el con una sonrisa.
Nos comemos el pavo entero sin ninguna dificultad y nos bebemos las dos botellas de agua y también nos comemos la mitad de los arándanos. Cuando terminamos nos tumbamos en el suelo y no se por qué pero me pongo a llorar. Una vez leí en una parte que llorar desafía cualquier explicación científica. Las lágrimas solo sirven para lubricar los ojos. No existe razón real para que las glándulas lagrimales produzcan un exceso de lágrimas a instancia de las emociones.
Yo creo que lloramos para liberar nuestra parte animal sin perder nuestra humanidad, porque llevo dentro una bestia. La bestia que despertaron cuando ví a maría tirada en el suelo de la cornucopia, la misma bestia que me ha ayudado a sobrevivir aquí. Día tras día en esta insufrible tortura, sin saber cuando llegará mi hora. Lloro al recordar a María, haber estado 15 años juntos y pensar que ahora no la voy a ver más hace que me sienta gilipollas. Por no haber aprovechado el tiempo antes de que se fuera. Pero ahora ya es tarde, no puedo hacer nada más que salir de aquí totalmente cuerdo.
Después de haber descansado seguimos caminando, ahora me toca a mí ir delante porque la maleza es cada vez más espesa y sin el hacha no podemos avanzar. Esto hace que reduzcamos el ritmo por lo que nos costará más llegar pero hace que nos cansemos menos. A la tarde conforme caminamos comienzan a aparecer manchas de nieve en el suelo y aprovecho para llenar las botellas con nieve que se derretirá. Cuando el sol empieza a ponerse el frío se apodera de nosotros así que decidimos parar, extendemos los sacos de dormir debajo de un árbol y los cubrimos de hojas para hacer una especie de tejadillo que nos resguarde del frío y del viento.
-¿Cuánto crees que nos quedará?- Pregunta Gonzalo melancólico
-No mucho- contesto -Quedan 6 sin contarnos a nosotros-
Charlamos animadamente sobre cómo eran nuestras vidas en el exterior antes de esto, de nuestras familias, de nuestras aficiones... Hablamos hasta que nos quedamos dormidos, sin preocuparnos de nada.
Abro un ojo, después el otro y observo que ya es de día aunque no brilla el sol, unos nubarrones negros como el humo lo ocultan. De los nubarrones comienzan a caer unos copos de nieve del tamaño de pelotas de tenis y en unos segundos el suelo ya está totalmente cubierto.
-¿Que vamos a hacer?- pregunto yo -¿Esperamos o seguimos?-
La respuesta a nuestras preguntas llega en forma de paracaídas para Gonzalo, son dos abrigos de pelo bien gruesos, dos gorros de lana y dos gafas de ventisca.
-Seguro que ya me he quedado sin dinero- dice Gonzalo -Bueno, ¿Vamos?- dice
Nos ponemos los abrigos, los gorros y las gafas. El calor vuelve a mi cuerpo, el calor regresa junto con todas mis emociones. El frío hacía que no pensara en nada, pero cuando uno está bien es cuando se da verdadera cuenta de lo que ocurre. Aún no me creo que esté viviendo esto sin que me haya dado un infarto.
Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades. La primera puerta es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor; pasando por la primera puerta. La segunda puerta es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que "el tiempo todo lo cura" es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta. La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad. La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.
Así son los juegos, al final todos pasan por la cuarta puerta y quien consigue salir nunca encontrará la manera de superar lo que ha vivido aquí. Podrá dormir pero le perseguirán las pesadillas. Intentará olvidar, pero uno no olvida tan fácil, uno no olvida la sensación de tener la muerte a la vuelta de la esquina. Algunos se refugiarán en la locura, que no impedirá recordar. Esto nunca termina, una vez entras ya nada te puede bajar de aquí. Solo la cuarta puerta, la muerte, es la única capaz de cortar tus lazos con el pasado.
Y aquí estoy yo, atrapado como una simple marioneta ante el poder del capitolio. Me prometí que no iba a ser una pieza de sus juegos y aún no he hecho nada para demostrarlo, si ahora muero no podré hacerlo como si fuera yo mismo, lo haría siendo un asesino.
Conforme más avanzamos más crece la tormenta de nieve, aunque no la notamos gracias a los regalos de los patrocinadores. Llevamos varias horas caminando, atentos a cualquier señal de que haya algún tributo cerca pero no hay nada. Parece ser que somos los únicos que hemos seguido, a pesar de la tormenta. Yo voy delante, observando la brújula y Gonzalo va detrás, cubriéndome las espaldas.
-¿Podemos parar?- Pregunta él con un tono cansado
-Claro- digo yo con una sonrisa.
Ya debe ser la tarde, no vemos el sol pero llevamos andando muchísimo tiempo y el hambre vuelve a llamar a nuestros estómagos. -Aún nos queda uno de los pavos- digo yo -El humo no se verá con tanta nieve-
Después de haber cocinado el pavo apagamos el fuego y nos lo comemos, sin dejar nada. Terminamos los arándanos que quedaban y nos bebemos una botella de agua fresquita.
-Pum!- Cañonazo, quedamos 7.
-¿Que quieres hacer?- Pregunto a Gonzalo -¿Descansamos o seguimos?-
Su elección es descansar, así que nos sentamos a los pies de un árbol y hechamos una cabezadita por turnos. Primero vigilo yo y cuando él se despierta me duermo yo aunque con un terrible sentimiento de que la muerte anda tras de mí, siguiendome paso a paso a veces incluso llegándo a tocarme pero sin conseguir matarme. ¿Cuánto me quedará de vida? Es la pregunta que llevo hacíendome infinidad de veces estas semanas.

4 comentarios:

  1. Hola Nacho! Me alegro de que aun quede mucho de historia. Cada capítulo que escribes me deja más intrigada que el anterior, así que como siempre, espero que el próximo lo subas pronto. Tengo miedo del final de los Juegos, y tengo el presentimiento de que Nacho no lo va a pasar nada bien el resto de Juegos que quedan. Quiero saber que pasará en la montaña. ¿Será una trampa? Esto se pone muuuy interesante, y cada vez quedan menos tributos. Sigue así, besos! ^^.

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  2. Muuuuchas gracias drew!! De verdad me encanta que te esté gustando, lo mismo me pasa a mí con tu historia, es geniaal:) En cuanto a lo de la montaña... bueno, no diré nada, ya veréis!!

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  3. Me eeeencanta *-* . Estas reflexiones son muy entretenidas, los dos manejamos el post juegos y antes juegos bastante bien, echo de mebos a María y más viendo como sufre Nacho, llorar es una manera de desahogarse, me da miedo lo que te falta, es bueno que tengas una buena tandada de capítulos quiero seguir lewyendo. ¡Hasta pronto!

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  4. JAJAJAJ muuchas graciias paula! Las reflexioones intento currármelas todo lo que puedo y en cuanto a lo de post y antes juegos estoy de acuuuerdo. Además, yo tambiien echo muchísimo de menos a maría, esque el saber que no voy a volver a escribir de ella me hace sentirme maal... buueno!! Muchos besos!

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