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martes, 6 de enero de 2015

Capítulo 30

Hoola tributos!!
Este capítulo es... *-* ya lo vereis vosotros, seguro que muchos por no decir la mayoría os alegrareis^^ No me voy a entretener más, aquí lo teneis!
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-Shh- le pongo la mano en la boca -Escucha- y me dirijo hacia la sala colindante. Con la mano le hago señas para que me siga. -¿No lo has oido? Estaban tosiendo- digo y empujo la puerta para conseguir vislumbrar lo que hay dentro.
-No...- susurro -No puede ser...- le digo a Paula y le hago hueco para que mire. Ella se lanza sobre la mesa y grita
-¡Pablo!- llora y ríe -Pablo está en coma, pero también ha salido. Solo falta que despierte -Nacho, nos has sacado... el seis te debe la vida- me abraza y no me suelta.
-Mira...- susurro con los ojos como platos, aunque sin mirar a nada -Es Mateo...- digo señalandole.
-¿Donde estoy?- dice Mateo -¿He ganado?- Y al vernos a nosotros piensa que está muerto, aunque nosotros le contamos todo y le llevamos junto con los mentores. Allí esperamos a que despierte Pablo y cuando me doy cuenta de todo grito.
-¿Y Gonzalo?- miro a Annie -¿Murió?-
Rápidamente todos niegan con la cabeza y señalan a la habitación de la derecha. Allí sigue él, en coma por la descarga eléctrica. Los médicos creen que puede despertar, puede...
-Tiene que hacerlo, por mí- le digo aún sabiendo que no me oye. Despacio, me siento en un sillón y dejo que mi mente se pierda, junto con mi mirada. Me quedo ensimismado con un punto en la mesa, con los ojos abiertos como platos y rojos por las lágrimas. Cuando el punto desaparece, vuelvo a fijarme en la habitacion. Además de Johanna, Mateo, Pablo, Paula y Gonzalo están los mentores del uno, del seis, Annie y Finnick jr.
-¿Estamos a salvo?- pregunto -¿A donde vamos?-
-No- dice Annie -Vamos al capitolio, a ver a Snow-
- Q ¿Qué?- pregunto asustado - ¿A Snow?-
Rápidamente ellos me explican algunas cosas aunque no entiendo nada. Después me traen algo para comer, un arroz blanco y un vaso de agua. Me esperaba algo mejor, algo que me llenara un poco después de haber salido.
-¡Corred!- Grita Finnick -¡Gonzalo está despertando!-
Corro todo lo que puedo y al llegar me siento a su lado -Gon...- susurro -Gonzalo...- digo agarrándole la mano -Estás vivo...- digo mientras lloro a lágrima viva.
-Nacho...- sonríe -Gracias...-
-Pensé que aquella roca te mató...- intento explicarme -Ya sabes, la que te advertí-
-Dejé que la avalancha me atrapara en sus adentros- sonríe -Pensé que habías muerto-
Después de comprobar que estaba bien le dejamos dormir y nosotros vamos a una habitación con sillones. Me siento al lado de Pablo y Paula, que parecen consternados y después viene Mateo.
-Siento haber matado a tu compañera- digo sincero -De verdad que lo siento-
-No pasa nada- dice -Tranquilo, de verdad- Y me abraza.
Charlamos los cuatro sobre la arena aunque no nos contamos todo con múchos detalles, ellos me enseñan sus pertenencias y yo saco de mi bolsillo la brújula, la fuente, la cuerda y también cojo el hacha. Mateo tiene una espada, un saco de dormir, unas cerillas y una botella, Pablo tiene un cuchillo, una botella y unas gafas para ver en la oscuridad y Paula tiene una bolsa con un botiquín y una manzana que ya está podrida. Después de una larga charla aparece Gonzalo con una bata blanca y ya parece totalmente recuperado. Cenamos una sopa y un pescado al horno con los mentores y luego nos llevan a una sala con camas para dormir.
-Mañana llegaremos al Capitolio- dice Johanna que luego se va. Nos quedamos los cinco solos, a oscuras y con miedo de lo que pasará mañana. Pasadas unas horas, cuando los demás ya están dormidos, salgo para dirigirme a algún otro sitio. Vagando por el aerodeslizador encuentro una puerta que te lleva a una terraza exterior.
-Hola- dice Paula con una sonrisa -Tu tampoco puedes dormir eh-
Se pone a mi lado para poder disfrutar de las vistas y me abraza. Siento su calor y el frío del  viento, siento una sensación estupenda. Paula es una chica estupenda y me alegro que haya salido viva.
-¿Quieres un café?- pregunta amable
-Vale gracias- contesto yo
Un poco después vuelve con dos cafés oscuros como el que tomaba en la arena. Le doy las gracias y nos sentamos en el suelo para seguir contemplando el paisaje mientras bebemos el café poco a poco. Siento el líquido ardiente descenciendo por mi garganta y lo disfruto como si no hubiera mañana, aunque realmente no sabemos que pasará. A pesar de haber salido de la arena aún no estamos a salvo, en unas horas nos reuniremos con Snow y cuatro de nosotros morirán mientras que uno se salvará.
-Tengo miedo...- susurro
-¿Que has dicho?- pregunta ella
-Nada- digo y dejo que ella apolle su cabeza en mi hombro
-¿Sabes?- dice - Pablo y yo estuvimos buscandoos en la arena para ayudaros. Cuando María murió...-
-María...- suspiro -Le hecho de menos Paula, necesito tenerla, darle un abrazo, besarla...-
Las lágrimas se deslizan por mis mejillas como gotas de lluvia por el cristal de mi habitación, lentas y perfectas. Necesito amor, necesito sentir el calor de alguien, alguien que me acompañe en mi viaje.
-Nacho, yo...- dice tímida -Me gustas-
-Paula...- Suspiro -No sé si estoy preparado, estoy confuso...- digo -María, Tú... No quiero olvidarla y cambiarla por tí- digo mirandole -No quiero olvidar...-
-Lo sé, pero tenía que decirtelo. En unas horas matarán a cuatro de nosotros y no podía irme de este mundo sin decirtelo- sonríe y se separa un poco de mí -Bonito amanecer, posiblemente el último que veamos...-
La verdad es que sí, hoy es un bonito día para morir. El sol comienza a salir entre las montañas cuando estamos atravesando el distrito cuatro, los rayos de sol se reflejan en el azul mar y crean un amanecer especial que junto con el olor a mar me recuerda a aquellas tardes de verano en la playa con mis primos del sur.
Llevamos aquí toda la noche, cuando llegamos al distrito 3 paran a repostar así que volvemos dentro y nos encontramos con todos los demás en la sala de mandos. Después de otra hora de viaje llegamos al Capitolio y allí nos llevan a la mansión de Snow. Le doy todas mis pertenencias a Johanna y le doy un fuerte abrazo, ella intenta contener las lágrimas pero al final acabamos los dos llorando como niños.
-Gracias Nacho- dice -Gracias por haberme enseñado tanto-  Y me despide con un último abrazo.
Bajamos los cinco tributos con nuestros mentores a una sala enorme dentro de la mansión llena de sillas al rededor de una gran mesa de madera. Solo distingo algunas caras, como la de Caesar, la señora del pelo en llamas, el jefe de vigilantes de este año... Cuando Snow entra todos ellos se sientan y él empieza a hablar.
-Tributos!- dice dirigiendose a nosotros -Esto será sencillo, iréis a las cinco habitaciones colindantes a esta sala y aquí haremos votación, vuestros mentores tambien votarán. Al terminar solo quedará uno y será el vencedor del cuarto vasallaje de los 25-
Acto seguido unos agentes de la paz nos escoltan hasta las habitaciones y ahí solo puedo esperar. Esperar a que dicten mi sentencia, esperar a que alguien diga mi nombre para que vengan y me maten.

POV Johanna
-Está bien- dice Snow -Comencemos con esto-
Asco, lo primero que se me pasa por la cabeza es esto. Aún recuerdo su cara y ese olor a sangre de su boca cuando me coronó como la vencedora de los septuagesimoprimeros juegos del hambre. Me siento despacio junto a Annie y comienza el debate. Unos gritan, otros lloran, tras media hora de charla, creo que quedó claro que los del seis no le importaban a nadie.
-Estamos todos de acuerdo en deshacernos de los tributos del distrito seis ¿no?- pregunta Snow. Todos lo aprueban menos Jaqueline, que como es su mentora no cuenta, Annie, Finnick y yo.
Somos minoría lo cual significa que van a morir. En mi cabeza suenan dos cañonazos y pienso -Quedan tres-
-Ahora será votación- dice Snow -Mateo, Gonzalo o Ignacio- Cuando dice Mateo las manos se levantan y yo también levanto la mía, todo sea por salvar a mi pobre chiquillo. Otro cañonazo suena dentro de mi cabeza, quedan dos, puedo salvarle.
-Ahora hemos llegado a donde todos querían llegar- dice Snow -Gonzalo o Ignacio-
Inexplicablemente las manos se levantan poco a poco cuando dice Ignacio. Mi nacho, mi pobre nacho va a morir. -Tengo que hacer algo- pienso segura.
-¡Alto!- grito levantándome -Pensadlo por un momento. ¿De verdad queréis otra rebelión? Dejadles vivir y ellos os dejarán tranquilos- digo -Solo son niños, solo niños...- digo llorando -Han superado vuestra prueba, han salido de la Arena!-
Después me siento y me limpio las lágrimas, creo que mi discursito ha funcionado porque Snow se retira junto con el jefe de vigilantes.
-Gracias Jo- me dice Annie -De verdad, has salvado a nuestros tributos-
Poco después vuelve Snow y abre la boca para hablar
-Esta bien, calmaos. Johanna, Annie, Finnick, Jaqueline, Detrius- dice nombrando a cada mentor -Id y sacad a vuestros tributos de las salas. Que se presenten en mi oficina en media hora- Y desaparece por la puerta
Salgo corriendo por la puerta por la que se los han llevado y voy intentando contener las lágrimas.
POV Nacho
Oigo pasos correr y lágrimas en el pasillo, después la puerta se abre y veo a Johanna llorando
-¡He ganado!- pienso -Sigo vivo-
Instintivamente le abrazo y me contagia su llanto, cuando ya está calmada me cuenta que todos hemos sobrevivido.
-¡Gonzalo! ¡Paula!- grito desde mi sala -Estamos a salvo...-
Tambien me cuenta que tenemos que ir a una vista con el presidente así que me seco las lágrimas y comienzo a caminar hacia su despacho. Allí me esperan Gonzalo, Paula, Pablo y Mateo. Cuando llego abrazo a Gonzalo con fuerza y después le doy un beso en la mejilla a Paula. Le doy otro abrazo a Pablo y a Mateo y me siento en una silla, intentando adaptarme a la situación. Esto es genial.
-Bueno bueno- dice Snow al entrar -Bienvenidos tributos- sonríe maligno -O debería decir ganadores del cuarto vasallaje de los 25-
Me da miedo, nos hemos salvado pero aún puede hacer algo malo.
-Gracias a la vencedora del distrito 7 os habeis salvado- dice -Pero vamos a lo que vamos. No vais a volver a casa, ya hemos emitido unas imágenes en España diciendo que todos habéis muerto en la avalancha asì que despediros de volver a España. Os quedáis aquí, el lugar es un secreto por ahora- explica él- ¿Queda claro? En cuanto a las cosas en Panem... Los juegos terminarán como otros cualquiera, tendréis una entrevista final- Estupendo, no vamos a volver a casa -Ahora iros-
Salimos los cinco nerviosos y vamos al centro de entrenamiento, cada uno a su planta. Nunca pensé que volvería a pisar esta habitación. Paseo melancólico por el salón, por nuestras habitaciones y por el comedor, recordando aquellos momentos que vivimos aquí.
-Nacho...- dice Sophie casi llorándo
-Sophie!- grito mientras corro hacia ella y la abrazo
Le aprecio mucho y me va a costar separarme de ella. Detrás suya está Johanna, a la que también vuelvo a abrazar. Ahora que no está María los tres estamos más tristes, ellas también la hechan de menos.
-Está bien- dice Johanna -Nacho, tienes que ir al centro de renovación a que te arreglen para la entrevista de esta noche. Después de la entrevista os iréis en aerodeslizador hasta cada uno de vuestros destinos- explica paso a paso -Antes de nada te recomiendo que vayas a ver a alguien, ve al piso doce y pregunta por Haymitch. El te ayudará-
Me pongo en marcha y voy a su planta, al distrito doce. Al llegar pregunto por Haymitch y sale un hombre mayor, como de sesenta años.
-¿Haymich? Necesito ayuda-
-Dime Nacho-
-Necesito consejo con lo que hemos hecho-
-Ya estoy al tanto, ten cuidado, a pesar de haber sobrevivido no habéis ganado los juegos, los juegos nunca se ganan, nunca se acaba esto. Una vez que te unes no sales hasta que mueres.- Dice serio -Ten cuidado con Snow, es temible y si cree que molestas no dudará en ejecutarte. Si te ganas a la gente del Capitolio y de los distritos estás a salvo, se tu mismo-
-Gracias Haymitch- digo dándole la mano -Muchas gracias-
Cuando termina voy al centro de renovación. Allí están Flora, Gilly y Blonda. Ellas también están contentas de verme aunque a su manera, hablan animadamente sobre los juegos aunque no saben lo que son realmente. Entre las tres me depilan y me lavan, me arreglan el pelo y cuando terminamos me llevan con Paul.
-Nacho...- susurra cuando me ve -Estás magnífico-
-Paul, gracias- le digo
-Ven, tenemos que preparar un traje explosivo para la entrevista- dice -hay que ir con el traje que llevasteis en la arena pero podemos hacerle algún arreglillo- me guiña un ojo.
Media hora después vuelvo a estar con la sudadera verde y los pantalones térmicos negros. A la sudadera le ha añadido plantas trepadoras verdes y en mi cara ha pintado unas lineas en las mejillas con barro. Debo estar estupendo porque cuando se aleja para mirarme me da un fuerte abrazo y nos despedimos por ahora. Si sigo vivo él va a ser mi estilista por el resto de mis días.
La verdad es que no me apetece nada hacer esta entrevista. Cuando llegamos a los estudios de Televisión empiezo a ponerme nervioso y ya cuando estamos en la plataforma que nos sube al escenario me quiero morir. Me monto en la plataforma y sube, como cuando estaba en la sala de lanzamiento para entrar a la arena. Al llegar arriba veo que también los otros cuatro estan en sus plataformas y como ellos van hacia el sofá central yo también me dirijo allí. Nos sentamos los sofás y primero Caesar hace varias preguntas a cada uno, no hago caso a los demás pero cuando me toca a mí hago un esfuerzo por contestarle.
-Bueno Nacho- dice con su voz -Eras el tributo con más patrocinadores de la arena, ¿Cómo te hace sentir eso?-
-Genial- digo con una finjida sonrisa - Me alegra que le haya gustado a la gente- digo riendome lo más natural que puedo
-¿Y que sentiste al detonar esa montaña? ¿En que pensabas?- Vuelve a preguntarme animado
-Piensa- Me digo a mi mismo -Es tu oportunidad de arreglar esto- pienso -Bueno, la verdad es que no pretendía destrozar la arena- digo sincero y miro a Gonzalo -Mi idea era acabar con Mateo y Judith, luego me separaría de Gonzalo y iría a buscar un sitio para ocultarme-
-Bien- dice Caesar -Gracias Nacho. ¡No se vayan de la pantalla! Volvemos de publicidad en cinco minutos-
-Gonzalo...- digo -No puedo más, no se si aguantaré a ver la repetición...-
Cuando volvemos a antena ponen la repetición que dura cuatro horas y tengo que volver a ver a las personas que yo maté, la del uno, el del doce... También salen imágenes de Pablo y Paula, que pasaron sus juegos escondidos y Mateo, que dejó la cornucopia cuando maté a su compañera. Vuelvo a ver el asesinato de María y lloro en silencio, noto como las cámaras me enfocan al llorar pero me da igual. Las lágrimas tienen que salir, no puedo guardarlas. Al final veo como exploto la montaña y me veo arrastrado por la avalancha, veo cuando avisé a Gonzalo de la roca y me hundía para abajo y al final el estallido contra el campo de fuerza. Todos aplauden, Mateo rie, Paula saluda, Gonzalo está mudo, Pablo no sabe donde mirar y yo, pues lloro. Lo necesito, hace que libere todos mis problemas a traves de los ojos, cuando todos paran me quito las gafas, las limpio y nos ponemos en pie. Vamos hacia el centro y aparece Snow con una corona, solo una. Cuando la toca la divide en cinco brazaletes de oro macizo con piedras preciosas incrustadas. A mí me coloca uno con esmeraldas verdes, a Gonzalo uno con zafiros azules como el mar, a Mateo otro con diamantes y a Pablo y Paula uno con obsidiana. Son realmente preciosos.
Cuando todo se termina Caesar nos despide y se corta la conexión, bajamos por los ascensores y a la salida nos despedimos de los mentores antes de montar en el aerodeslizador
-Nos volveremos a ver , lo prometo- dice Johanna y me abraza
Luego nos montamos en el aerodeslizador pero antes de que se vaya, Sophie se monta corriendo después de hablar con un hombre. No sé a donde me llevan, ni que me pasará pero ahora no puedo hacer nada. Busco a Gonzalo y vamos juntos a la sala de los sofás, nos contamos todo lo que hemos vivido en las últimas 48 horas. Al parecer no soy el único que ha pasado miedo, incluso él está nervioso. No sabemos a donde nos llevan, además nuestros padres creen que estamos muertos y no voy a poder asistir al funeral de María.
-Menuda la que nos ha tocado ¿eh?- dice Gonzalo sonriendo
Después de estar un rato hablando él se va a dormir y yo me quedo solo, sentado en un sillón. No se cómo es capaz de dormir, yo tengo miedo de las pesadillas y aún no he dormido nada en más de veinticuatro horas. No quiero volver a vivir lo que pasó allí aunque no puedo pasar el resto de las noches de mi vida sin dormir.
Realmente no tengo sueño, así que voy a la terraza esperando encontrarme a Paula pero no está, solo encuentro unas pastillas para dormir con una notita -Descansa un poco, Paula- Me recuerda a un regalo de un patrocinador en la arena. Rápidamente me tomo dos y voy a la cama, en cuanto me tumbo consigo conciliar el sueño pero el problema son las pesadillas. En una sola noche he matado a la chica del uno de cientos de maneras, he estado en veinte arenas... No podía dormir más de media hora seguida y como no se que hacer decido despertar a Gonzalo. Él me ofrece un sito en su cama y yo decido aceptarlo, cuando dormíamos en la arena juntos no había pesadillas por lo que me acurruco a su lado y cierro los ojos, esperando que aparezcan las pesadillas pero no pasa nada. Duermo hasta que un avox viene a despertarnos porque vamos a llegar en media hora. Entonces salimos los cinco de nuestras camas y nos cambiamos de ropa, cada uno con algo del color de su distrito. Mateo lleva una americana morada con rubies como botones, Gonzalo unos pantalones azules y un jersey blanco con rayas, Pablo y Paula llevan un traje de colores rojo, amarillo y verde, como un semáforo y yo me pongo mis pantalones marrones y una sudadera verde oscuro. Cuando todos estamos listos bajamos del aerodeslizador siguiendo a Sophie, estamos los cinco caminando en grupo sobre un árido suelo y a cinco metros por delante de nosotros va Sophie, cuando llegamos a una plaza con gente ella se da la vuelta, nos mira y dice
-Bienvenidos al distrito 14, ganadores de los centésimos juegos del hambre-
Y entonces las piezas empiezan a encajar -Vamos a ser mentores del nuevo distrito- pienso en voz alta.

4 comentarios:

  1. Nuevo distrito? Mentores? Esto me asusta, aunque los dejen vivos es aliviante, ¡Bien por Johanna! Buem capítulo, ha sido como un regalo de reyes, ¡hasta pronto!

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  2. Paula! Muchas gracias por tu comentario! Conforme suba capitulos se irán resolviendo las dudas (aunque tambien aparecerán más) subiré en cuanto pueda^^
    Un besoou:3

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  3. DISTRITO 14???? MENTORES??? QUE??? Me he quedado con la boca abierta. Primero de todo, Gonzalo esta vivo. Gonzalo! Que yo creía que estaba muerto y me lo revives! Eso me ha hecho muchísima ilusión. Luego quieres volverlo a matar en las votaciones, o a Nacho, y yo ya estoy de los nervios. Y cuando Johanna habla casi hago un baile de la victoria. Y ya luego cuando has dicho lo del nuevo distrito y los mentores ya me has matado. Y lo de que no podrían volver a sus casas, me ha dado mucha pena, se merecen volver después de todo lo que han sufrido. Pero capitulo fantástico, aunque estaba de los nervios por si alguien moría -ya soy tan paranoica como Nacho jajaja- espero que suba el próximo pronto y nos aclares algunas dudas. Besos! :3

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  4. Dreew^^
    Jajajajajajajajajaja tu resumen del capítulo ha sido genialxD no veas lo contento que me he puesto al ver que te había gustado tanto:D Y tu tranquila, que no morirá nadie más pero ya vereis lo que tengo preparado. A cada capítulo que escribo (que por cierto ya voy en el 53) se me van ocurriendo cosas nuevas y al final acabo con capítulos geniales!
    Un beso:3

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