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domingo, 8 de febrero de 2015

Capítulo 35

Hoola tributos!
Aquí me teneis, he intentado sacar algo de tiempo para subir el capitulo^^ Aquí lo teneis, disfrutadlo:3
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-Genial...- digo con un tono sarcástico -Tengo unas ganas locas...-

La gira de la victoria ya está llegando a su fin y ya estoy cansado después de estas semanas, han sido dos largas semanas en las que he conocido mejor a mis compañeros y he revivido muchos recuerdos pero mi cuerpo tiene un límite, y lo único que que quiero es terminar esto cuanto antes. Tampoco me apetece volver a ver a Snow, y tengo el presentimiento de que me encontraré con él.

-Cuánto queda exactamente?- pregunto a Sophie

-Tres horas- contesta Mateo -Acabo de preguntar en la sala de máquinas y me han dicho que en tres horas llegamos-

-Bien- Dijo Sophie con su afinada voz -Id a prepararos, Gonzalo y Nacho, teneis que pasar por los estudios de Televisión antes de la fiesta. Paula, tu tienes que ir con ellos pero a otro programa, Pablo y Mateo id a el teatro, allí hay una obra en honor a vosotros cinco y vais a ir vosotros dos- Levanta la cabeza de su agenda y sonríe -Suerte chicos-

Voy a mi habitación, me desnudo y camino lentamente sobre el frío suelo de mármol hasta llegar a la ducha. Abro el grifo, me pongo bajo el chorro de agua y pulso algunos botones de memoria, al final, recupero mi antiguo olor avainillado y al salir paso por la alfombrilla eléctrica para secarme el cuerpo por completo.

-Tengo que causar furor- pienso

Abro el armario y echo un primer vistazo a todas mis prendas, tengo desde sudaderas; demasiado informal, hasta trajes que son demasiado formales así que me decanto por un jersey gris de punto de cuello alto y unos pantalones color mostaza. -¿Que guapo no?- se ríe y se deja caer sobre la cama -¡Paula que susto!-

Me lavo los dientes, me pongo algo de colonia y me peino, aunque luego me vuelvo a despeinar un poco porque lo prefiero así. Saco la foto y la carta de María de mi bolsillo y las observo, -Te echo de menos sabes?- susurro -Dame fuerzas hoy-

Salgo junto con Paula y esperamos con Mateo, que viste un traje azul eléctrico y parece que Sophie le ha maquillado un ojo de azul a juego con su traje. Minutos más tarde aparece Gonzalo con una americana negra desabrochada y unos bonitos pantalones blancos. El último en llegar es Pablo, que viene con el maquillaje rojo de Sophie a juego con su traje.

-Chicos, teneis que ir a los lugares a los que os mandé esta mañana, la fiesta es a las diez así que tendréis la tarde libre- me mira y sonríe -Podeis hacer lo que queráis-

Cuando el tren entra en el tunel anterior al capitolio, empiezo a prepararme para el día de hoy. Al salir, la magestuosidad del Capitolio me vuelve a sobrecoger, incluso después de ya haberlo visitado. -Sonrisa fingida y risa tonta- pienso -Vamos a ello-

Bajamos del tren eléctrico y la multitud se echa sobre nosotros, nos sacan fotos, nos aplauden... Ahora somos las estrellas del capitolio. Pero no todas las estrellas relucen, estas estrellas han tenido que asesinar para convertirse en lo que son. Caminamos entre la multitud de gente hasta llegar al centro de la ciudad, parece que a Mateo y a Paula les gusta esto pero a mí, a Pablo y a Gonzalo nos parece lo más repulsivo del mundo. Parece que Pablo se da verdadera cuenta de donde está y empieza a jugar su papel de mejor amigo de Paula y de graciosillo así que yo intento hacer lo mismo, al fin y al cabo, soy un Peenick, como dijo Sophie. Al llegar a los estudios de televisión nos despedimos de Pablo y Mateo y rápidamente unas señoras muy maquilladas nos llevan a nuestros camerinos.

-¡Bienvenido de nuevo al Capitolio Nacho!- gritan Flora, Blonda y Gilly

Parece mentira pero al final les he cogido cariño, son incluso entrañables. Entre las tres les dan algunas ordenes básicas a las maquilladoras que se encargan de mí acerca de cómo me tienen que dejar aunque ellas no me tocan. Al cabo de media hora estoy alucinante y ya estoy listo para salir en directo, unos minutos antes llega Paul.

-Nacho!- me abraza -Me alegra que estés bien- me suelta y me mira a los ojos -La gente te adora, eres el preferido junto con Gonzalo, por eso estais aquí los dos. Juega bien tus cartas Nacho, seguro que hay algo que necesitas fuertemente y no tienes.- Guiña un ojo y dice -Ellos te lo darán-

Vuelvo a estar en la sala de espera donde el ascensor, no se si podré subir a ese cacharro, les tengo verdadero pánico desde que monté en el de la sala de lanzamiento. Escucho a Caesar hablar y caldea el ambiente con unos chistes, cuando nos presenta me monto en la plataforma e instantes después aparecemos en escena, caminamos hacia las dos butacas que hay y antes de sentarme me remango para hacer visible que aún llevo el brazalete dorado con esmeraldas como uno de los ganadores de los centésimos juegos del hambre.

-Nacho! Gonzalo!- Grita -Bienvenidos de nuevo, vencedores del cuarto vasallaje de los veinticinco-

-Gracias Caesar, nos encanta venir aquí. Nuestro público es fantástico!- contesto y me sorprendo de mis palabras, Caesar me mira y me guiña un ojo, supongo que querrá ayudarnos en la entrevista

-Bueno chicos, hemos preparado un pequeño video sobre vuestros juegos- ríe y se acomoda -Disfrutad de él-

Cuando termina lo comentamos y contamos algunas cosas más sobre los juegos y la arena, jugamos a un juego que nos tenía preparado Caesar con unas pelotas gigantes y respondemos a preguntas del público. Al final, Caesar nos pregunta si queremos decir algo más, impulsivamente yo me siento recto y comienzo a hablar

-Echo de menos a mi madre Caesar, me encantaría poder volver a verla- miro al público -¿Como os sentiríais vosotros si no pudieseis volver a ver a vuestra madre y supierais que ella cree que estáis muertos? Es una sensación horrorosa- Veo a la gente llorando y hablando entre ellos, son realmente manejables -Ojalá pudiera volver a abrazarla...-

-Bien- dice Caesar -Gonzalo, Nacho, muchísimas gracias por habernos acompañado otra vez- Nos mira y mira al público -¡Un fuerte aplauso para dos de nuestros vencedores!-

Lentamente nos levantamos, sonreímos y saludamos hasta que volvemos a desaparecer por la plataforma -Gran trabajo Gonzalo- digo al encontrarme con él abajo -Igualmente- me sonríe. Antes de salir me despido de mi equipo de preparación y de Paul, luego me vuelvo a reunir con Gonzalo y Paula y salimos a la calle

-¿Nacho, a donde podríamos ir ahora?- me mira -Eres el único que conoce esto- Le miro extrañado y me aclara que el rumor de que me había escapado con María corrió como un relámpago -¿Qué os parecería volver a la arena?- pienso en los trenes que partían a las arenas para que los del Capitolio pudieran visitarlas -Necesito volver a estar allí-

Nos ponemos en marcha hacia la estación de tren, al llegar compramos tres billetes para la arena, nos montamos en el tren y a toda velocidad nos dirigimos hacia nuestra arena, la arena de los centésimos juegos del hambre. Al llegar, el olor hace que se me remuevan las tripas, la sala de lanzamiento huele idénticamente que cuando vinimos a los juegos. Me monto en el ascensor con miedo y al cerrarse sufro un ataque de pánico que hace que grite y llore, tengo la sensación de que al llegar arriba me encontraré con otros veinticinco tributos y tendré que volver a vivir todo pero al llegar arriba me calmo al ver la cornucopia vacía, únicamente con Gonzalo y Paula que tambien vienen con ojos llorosos y cara de asustados. Paseamos por la cornucopia, nos adentramos en el bosque, entramos en el laberinto... Como a pie no podemos alejarnos mucho más, decidimos volver y al llegar, miramos el reloj y vemos que falta poco para la fiesta así que vamos al teatro a reunirnos con Mateo, Pablo y Sophie. Al llegar, les contamos todo lo que hemos hecho hoy, todas nuestras vivencias y la entrevista pero ninguno de los tres contamos lo de la arena, es algo que no es necesario que sepan así que nos ponemos en marcha de nuevo al centro de renovación donde nos arreglarán para la fiesta de esta noche, tengo que conseguir patrocinadores para mis futuros tributos, además, no me vendrían mal algunos contactos en el capitolio.

-Blonda, Gilly, Flora- saludo a las tres mirandolas a cada una cuando llego al centro de renovación. Entre las tres me dejan radiante, muchísimo más que cuando fuí tributo del cuarto vasallaje de los veinticinco, incluso más que en la gira de la victoria. Me depilan completamente, me arreglan todas las uñas que estaban más que mordidas y me han arreglado los dientes, ahora están mucho más blancos. Además de todo esto me aplican suaves rayos uva para ponerme algo más moreno. Al terminar, Paul llegó con un traje precioso. -Vas a estar deslumbrante- sonríe -Lo juro- Esos pantalones color mostaza junto con la americana color marrón chocolate es precioso, además en la zona del cuello tiene pelo de un animal realmente suave. Una vez termino, me vuelve a mandar esta vez con Blonda para que me peine. Me venda los ojos y una hora después me quita la venda.

-Dios Blonda- toco el cristal suavemente en el que me estoy mirando -Es perfecto, perfectísimo- me ha teñido mi pelo marrón junto con mechas marrones oscuras y rubias. La combinación pensada queda fatal, pero en mi cabeza es maravilloso. Además no me ha peinado, únicamente me lo ha despeinado hacia arriba y da unos aires de mi antiguo distrito, aunque ahora yo pertenezca al 14 uno nunca olvida sus raices, el siete me ayudó muchísimo y todos los regalos a demás del capitolio venían del 7. -Estás precioso- Dicen el resto del equipo -Seguro que tu madre estaría orgullosa-

Cuando termino me dirijo a una sala en la que hay unos cómodos sofás de cuero azul y espero a los demás junto con Mateo, que también ha terminado ya. El lleva un esmoquin clásico de color metalizado. Poco después aparece Gonzalo con otro traje de diferentes tonos de azul junto con Pablo, que viste una americana negra y unos pantalones verdes. Una hora después viene Paula con un vestido rojo pasión que al acercarme descubro que son pétalos de rosa y un recogido en el pelo en el que lleva una corona de rosas.

-Estais todos magníficos- dice Sophie -Maravilloso- Con su voz aguda nos iba dando indicaciones, incluso dentro de la limusina continúa dando órdenes y consejos de como comportarnos. Al llegar a la mansión de Snow, bajamos de la limusina y acompañados por Sophie atravesamos el jardín plagado de gente. Como de costubmre, con una falsa sonrisa saludo a todo el mundo hasta que entramos en la mansión, es enorme, descomunal. El salón de entrada está a rebosar, hay camareros por todas partes y gente extravagante por todas partes, mientras un señor mayor me para para hablarme, los demás siguen sin mí y sin darme cuenta me quedo solo ahí dentro, con una extraña sensación de que algo va a salir mal.

4 comentarios:

  1. No quiero que pase nada malooo D: Tengo miedo de lo que les puedas hacer. Me da a mi que Nacho a revolucionado un poco a la gente diciendo lo de que no puede volver a ver a su madre. (O. gual son cosas mias) Cuando volvieron a la arena fue todo muy :0. Tengo miedo de Snow y lo que le pueda hacer a Nacho y a los chicos, y encima, me dejas con el presentimiemto de Nacho solo. Espero impaciente el proximo capitulo. ^^ Besos! :3

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  2. Tú tranquiila que no les haré nada muy malo^^ y bueno, el presentimiento... ya vereis lo que les espera (jejejej xD) Yo tambien espero el tuyo con unas ganas enormees! Besoos! :3

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  3. Eso de Nacho quedandose solo no me gusta nada, ¿que le harán? El viaje a la arena me ha dejado de piedra, no sé como tuvieron el vaor de hacer eso, yo no sería capaz y me da que Nacho ha hecho algo indebido al hablar de que quería ver a su madre, el público se lo ha tomado por el lado sentimental pero, ¿y el presidente? No creo que le haga mucha gracia. Me da miedo lo que podría pasar a partir de ahora.

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  4. Jajajajajajaja ya verás lo que hará:D Yo tampoco sería capaz de volver a la arena, hay que ser muy valiente pero sus motivos eran otros (amor, obvio) Y como tu has dicho, les ha llegado a los cuidadanos pero ¿al presidente? Creo que en el próximo capi (RECALCO EL CREO^^) se dan más explicaciones
    Un beso:3

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