Translate

domingo, 29 de marzo de 2015

Capítulo 38

Hoola tributos!
Sí, la espera ha sido horrible incluso para mí. Cuando acababa los exámenes surgían nuevas cosas y nunca tenía tiempo para actualizar. Estas semanas han sido horrorosas aunque los resultados han sido más que satisfactorios (Ole yo^^) Además, he estado pensando y ahora que viene semana santa creo que voy a pasar a Wattpad todos los capítulos hasta ahora. Además, voy a intentar escribir más a menudo (que sacar tiempo para ello me cuesta lo suyo) Y aquí lo teneis, el capítulo 38!
_____________________________________________

-Buenos días Gonz...- No, Gonzalo no está, ahora estoy solo-

Me desvisto, me meto a la ducha caliente y al salir me pongo un jersey de tela delgado de cuello ancho y bajo a desayunar. Pongo la cafetera al fuego con agua y café pero cuando abro el armario no hay leche así que cruzo la aldea de los vencedores y llamo a la puerta.

-Buenos días Paula- sonrío -Tienes leche?- pregunto

-Sí, espera un segundo- dice con sueño -Ahora mismo te lo traigo- Un minuto más tarde vuelve a cruzar el umbral de la puerta con un vaso de leche fresca.

-Muchas gracias- le digo -De verdad- y vuelvo a casa a prepararme el café. Desayuno despacio en la terraza donde el frío recorre todos mis huesos y disfruto del café y las pastas que compré ayer en la pastelería. Al acabar de desayunar descubro lo que llevaba haciendo ruido todo el desayuno, un gatito de apenas unos meses estaba atascado en una de las macetas, con muchísimo cuidado le saco y le doy leche y comida. Cuando termino, le dejo en el suelo pero él me sigue a donde vaya así que decido adoptarlo y lo llamo Zeus, como el antiguo Dios Griego. Lo meto en casa y le hago sitio en el sofá, a mi lado. A media mañana llaman a casa y dos hombres de negro que han salido de un coche me llaman y dicen.

-Tienes una hora, solo una- ni siquiera se de que me hablan así que espero y vuelven del coche con una mujer -¡¡MAMÁ!!- Grito a pleno pulmón como si no hubiera mañana -Mama...- las lágrimas vuelven a caer por mi cara y siento ese sabor a sal en mi boca.

-Nacho- dice llorando mientras me abraza -Te he hechado muchísimo de menos- me llena de besos y sigue llorando -Pensaba que estabas muerto!-

-Mamá- intento hablar -Solo tenemos una hora, vamos a ponernos al día de todo- Entramos en casa y preparo café, nos sentamos frente a la chimenea encendida y le cuento todo hasta ahora. Desde la avalancha de la arena hasta la gira de la victoria, todo con pelos y señales. Ahora le toca a ella, le toca que me cuente todo.

-Bueno- dice intentando aguantarse las lágrimas -Durante los juegos todo se llenó de agentes de la paz mucho mas estrictos que la policía, ya en el asesinato de María se caldeó el ambiente y todo culminó con la avalancha y tu fingida muerte. Ahí el pueblo se echó encima a los agentes de la paz y murieron muchos, demasiados- Noto como se le cae una lágrima.

-¿Papá?- pregunté

-Murieron demasiados- repite lo cual significa que también está muerto -Fué un horror, tu estabas muerto, papá tambien... Estuve al borde de la muerte- contiene las lágrimas -Y después, todo se apagó, asesinaron al alcalde y los del distrito 6 cruzaron los bosques para venir a apoyarnos- se enjuaga una lágrima -Una verdadera masacre-

-Mamá- suspiro -Yo... lo siento- intento buscar las palabras con detenimiento -Todo esto es por mi culpa. Papá, la gente de allá, los demás distritos... Todos están muertos por mi culpa, yo fuí quien hizo estallar esa cúpula, hice estallar al Capitolio y eso pasa factura- Respiro hondo y se lo cuento -Además, voy a morir-

-¿Como lo sabes?- pregunta

-Él...- suspiro -Me amenazó-

-¿Quien? ¿Snow?- pregunta otra vez

-Sí mamá- sonrío -Aprovecha porque puede que esta sea la última vez que nos veamos-

-Nacho...- se calma y sigue hablando -Se fuerte ¿Vale?-

-Eso siempre mamá- le doy un beso en la mejilla y entran los guardias vestidos de negro a llevarsela -Mamá, no olvides que te quiero, muchísimo-

-Yo...- y cierran la puerta sin dejarle terminar la frase -Yo tambien- suspiro -Yo tambien-

Como se puede odiar tanto a alguien, Johanna lo mostraba abiertamente pero yo... Yo tengo amigos y familia que proteger, yo tengo gente a mi alrededor que me importa. Gonzalo, Paula, Pablo, Mateo, Sophie, Mamá... Todos ellos, se han convertido en mi familia.

FLASHBACK
-¡Distrito 7! ¡Despierta!- Dice una voz de hombre que me hace volver.

-No me has matado?-Pregunto yo- ¿Que me pasó?

El chico me cuenta que me desmayé, supongo que el shock de creer que me iban a matar hizo que me desmayara.

-Quien eres?- Le digo mientras el me ayuda a incorporarme.

-Gonzalo, distrito 4- Me contesta pacientemente.

-Y por qué no me matas directamente?- Vuelvo a preguntarle

-No me importa morir, la verdad es que he decidido ayudarte.- Responde él -Aliados?- Me pregunta y me tiende la mano.

-Aliados- Contesto yo mientras le doy la mano. -Soy Nacho-
FIN FLASHBACK

Gonzalo, él ha sido uno de los pilares que me han ayudado en toda mi aventura. Él decidió ayudarme a pesar de que ambos sabíamos por que estabamos ahí, él no sabía que ibamos a salir los dos y aún así me acompañó hasta el final. Al fin y al cabo le debo la vida entera, en aquel momento en el rio el pudo matarme y haber ganado los juegos. Él hubiese matado a Mateo en la pelea final y se hubiera ido a casa, a su casa, sin problemas. Pero decidió estar conmigo, sin conocerme y nunca sabré como agradecerselo, nunca. En cuanto a Sophie... Ella es genial, se ha convertido en mi madre aquí. Realmente la quiero muchísimo, de no ser por ella, puede que ahora mismo no estuviera aquí.

-Zeus- grito cuando lo noto subirse en mi regazo -Que alegría haberte encontrado-

Cuando da el medio día decido ir al pueblo a comer en algún sitio ya que no tengo la comida preparada. Subo a mi habitación, me pongo el abrigo de piel de los juegos y cojo la brújula de debajo de la tabla de madera que está hueca en el suelo. Ahí guardo también el hacha plateado, la soga, la fuente y las cartas de mi madre y de María. Me pongo el brazalete en el brazo derecho y guardo la brújula en el bolsillo izquierdo. Cuando ya estoy preparado para salir le pongo a Zeus algo de comida y salgo a la calle, atravieso el valle cubierto de una espesa capa de nieve y al llegar entro en un bar de la zona comercial.

-Buenas tardes- saludo educadamente -Me pones una sopa de carne por favor-

-Ahora mismo- contesta el camarero

Me acerco a una mesa alejada del resto, frente al ventanal que da a la calle y me acomodo en la fría silla de madera. Mientras espero veo a varios chicos pasar y me pregunto si alguno de ellos serán mis tributos, no me gustaría ser ellos y espero que hayan entrenado algo estos meses. Cuando me trae la sopa me la tomo muy despacito porque quema y me recuerda a mamá, la sopa que ella hacía era igual. Al terminar decido ir a dar una vuelta así que emprendo mi marcha hacia el mercado donde visito algunos puestos y hago amigos, cosa que no me vendrá mal en el futuro. Una hora más tarde me encuentro paseando las calles sombrías de la Zanja dando pequeñas patadas a las piedrecitas de mi camino, ahora me doy verdadera cuenta de lo dura que es la vida para esta gente. Aquí no comen faisán, ni se tiñen de verde, ni van a la playa a ponerse morenos, aquí se mueren de hambre y nadie hace nada. Aunque mirándolo por el lado positivo nosotros les hemos ayudado bastante, quiero decir, si ya un solo ganador otorga un paquete de comida mensual a cada ciudadano pues cinco vencedores significan cinco paquetes. Lo suficiente para sacar una familia adelante durante todo el año que duran los paquetes y luego otra vez estarán solos.

-No puedo dejar morir a dos personas cada año- me digo a mi mismo -Tengo que sacarles, somos los vencedores y mentores que más reciente tenemos las vivencias de la arena y podemos tener posibilidades-

Me encamino a la aldea de los vencedores otra vez y al llegar reúno a Gonzalo, Pablo, Paula y Mateo en mi casa para planear tácticas y hablar sobre temas relacionados. Decidimos quedar todas las tardes, aunque no sea para hablar de los juegos únicamente para no enfriar nuestros lazos de amistad y después de una animada tarde de contar experiencias y batallas les invito a cenar. Paula me ayuda a hacer la cena mientras que los demás ponen la mesa y arreglan todo.

-Cuidado con el cuchillo- le digo a Paula mientras pela las patatas -Está bastante afilado-

Entre los dos hacemos un delicioso cochinillo al horno con patatas y salsa de naranja para chuparse los dedos, cuando terminamos de cocinar ya está el comedor de las visitas arreglado así que nos sentamos a la mesa y disfrutamos de la cena junto con el vino que ha traido Mateo. Al terminar nos quedamos de sobremesa hablando sobre nuestros juegos y descubro cosas de la arena y los tributos que ni conocía. Gonzalo y yo tambien les contamos nuestras arriesgadas vivencias, cuando nos atraparon los del dos, cuando nos encontramos al nueve y al once juntos, que hirieron a Gonzalo en el hombro... los juegos de Pablo y Paula en comparación con los de Mateo y los nuestros son un paseo de rosas. Se escondieron cerca de una fuente de agua y alimento y solo salieron cuando la montaña se convirtió en un volcán, aunque eso los trajo de vuelta aquí.

-Tenemos que sacar a los tributos- digo serio -Nosotros mejor que nadie sabemos como se sienten al ser su primer año-

-No tenemos posibilidades- suspira Mateo -Ninguno ha tocado un arma en su vida-

-Te sorprenderías de lo que hay por los bosques- dice Paula -Mas de una vez me han disparado una flecha por accidente y la puntería no es nada mala-

-Y están acostumbrados a correr mucho- digo recordando a la chica pelirroja -Muchísimo-

-Creeis que podemos sacar a un tributo en nuestro primer año?- pregunta incrédulo Gonzalo -Podemos tener posibilidades, si los tributos no son incompetentes-

-Además, tenemos patrocinadores de sobra- dice Pablo -Somos cinco y en nuestros juegos tuvimos bastantes-

-Sí, según Caesar yo fuí el tributo con más patrocinadores de la historia- digo -Además, teníamos a Gonzalo-

-Que os enviaron?- pregunta Paula curiosa -A los dos, quiero decir-

-Cuatro termos de café, unas gafas para ver en la oscuridad, un saco de dormir, un arco con flechas, una fuente portatil, una carta, un pedazo de tarta, abrigos, gafas de ventisca, gorros, dinamita...- decimos ambos enumerando -Y creo que nada mas-

-Vaya...- dice Pablo impresionado -A nosotros solo el botiquín de primeros auxilios, para cuando Paula sufrió graves quemaduras y magulladuras a causa de la lava-

-Ha anochecido mucho- digo -Quereis quedaros a dormir? Hay camas de sobra

Todos aceptan así que preparo las dos habitaciones de invitados, en una dormirán Paula y Gonzalo y en la otra Pablo y Mateo. Cuando ya están todos en sus camas, bajo y recojo la mesa, apago la chimenea y al terminar me tumbo en mi cama. Los ojos no tardan en cerrárseme y mi cabeza empieza a volar. Dicen que tardamos 7 minutos en dormirnos y que en los primeros seis minutos y cincuenta y nueve segundos, nuestra cabeza automáticamente reproduce todos y cada uno de los momentos vividos ese día; y que en el último segundo aparece la persona que te ha hecho feliz hoy. Finalmente el cerebro se queda con lo más importante, con lo que más le ha gustado y lo transmite en forma de película, una película llamada sueño. Hoy, en el último segundo aparecerá mamá, y espero que tenga más posibilidades de que mamá sea el último segundo de mi día.

lunes, 2 de marzo de 2015

Capítulo 37

Hoola Tributos,
Bueno, de verdad que lo siento, muchísimo. Llevar un blog y compatibilizarlo con los estudios es duro, pero ver que hemos llegado a las 3000 visitas y no poder hacer nada me produce impotencia. También siento no haber contestado a los comentarios del capítulo anterior. Espero poder algo especial pronto!
_____________________________________________

-Nos quedamos un rato más no Sophie?- pregunta Gonzalo

-Sii porfavor- suplica Paula

-Un rato más Sophie- sonrio yo despues de decirle eso para convencerla.

-Venga, nos quedamos hasta las dos- dice mientras mira su reloj dorado

Seguimos bailando y comiendo un rato más, nadie se iba a imaginar lo que podría pasar pero en un momento en el que estabamos comiendo casi nos da un infarto del susto.

-BOOOOM!- suena una explosión en la puerta y se produce una avalancha de personas -Es un grupo terrorista del Capitolio que ha aprovechado el momento para irrumpir en la fiesta -BOOOOM!- otra bomba, puede que haya más en la sala así que corro a juntarme con Sophie y Gonzalo y buscamos a los demás.

-Todos al suelo!- gritan unos encapuchados con armas apuntandonos. Al instante, los tres nos tiramos al suelo y sin que se den cuenta nos arrastramos hasta debajo de una mesa para estar escondidos -Pum!- ha sonado un disparo y alguien grita

-Tenemos que salir de aquí- susurro a Sophie -Hay que buscar a los demás-

-No hay tiempo Nacho- me mira a los ojos -Tenemos que dejarlos aquí, es mejor dos vencedores que ninguno!-

-No me voy- decimos Gonzalo y yo y nos miramos -Hay que ir a buscarles-

-Está bien- suspira Sophie -Tened muchísimo cuidado, yo iré a buscar a Pablo, Gonzalo, tú a Mateo y Nacho tú busca a Paula- nos agarra las manos y dice -A las tres en la puerta trasera, conseguiré un aerodeslizador y volveremos al catorce- intenta sonreír pero lo único que consigue es que se le caiga una lagrima -Si no ha llegado alguien de nosotros nos iremos sin él-

-Está bien- susurro -Nos vemos a las tres- Y desaparecen ambos por debajo de la mesa. Ahora estoy yo aquí debajo solo y con miedo de que les pillen -¿Que puedo hacer?- pienso aterrado al oír pasos. Entonces se me ocurre, lentamente saco las manos y de encima de la mesa cojo todos los cuchillos -Ya tengo armas- pienso

Salgo de debajo de la mesa y compruebo la zona, todo el mundo está tirado en el suelo y veo que solo hay dos rebeldes en esta sala. En la entrada hay cinco, en el salón de baile hay unos ocho si no he contado mal.

-Paula donde estás- susurro -Estas aquí?-

Como no le escucho decido levantarme para llamar la atención de los de la pista de baile. Los cuchillos nunca han sido mi fuerte, pero si estoy convencido en que esta vez apuntaré bien. Preparo para lanzar y le atravieso el brazo -BOOM- suena en mi cabeza y empiezo a ponerme nervioso otra vez, no estoy mentalmente preparado para esto. Cuando su compañero está sacandole el cuchillo me preparo y se lo lanzo -Soy un profesional, un asesino- digo gritando y me froto las manos como si pudiera limpiar lo que he hecho, acabo de volver a matar.

-¡Atrapadle!- gritan los terroristas del salón de baile -¡Llevadle al calabozo con los demás rehenes!-

Salto las mesas, lanzo cuchillos y platos, todo con tal de que no me pillen porque se que si lo hacen no llegaré a escaparme a las tres. Rápidamente me acerco a la caja de cosas antiincendios y cojo el mini hacha que hay, solo tiene un filo pero es mejor que unos cuchillos para cortar carne.

-Atrás- grito -Tengo mi arma y no dudaré en utilizarla- levanto el brazo y salto de la mesa. Hay gente del Capitolio que también se levanta y les tiran cosas pero al disparar al aire el miedo les vuelve y otra vez estoy solo, les lanzo el hacha y se lo clavo a uno pero entre otros tres me acorralan y al escapar me tiran un vaso a la cabeza.

...

-¡Se está despertando!- gritan algunos -Arriba Nacho- un momento, reconozco esta voz -Paula?- pregunto mientras me froto el chichón

Abro los ojos y veo a Paula, Gonzalo, Mateo, Caesar, la mujer del pelo en llamas, Effie Trinket, del doce y tres personas más del Capitolio que están sentadas y parece que resignadas a morir ahí

-¿Que hora es?- pregunto

-Las dos y media- dice Caesar -¿Por?

-A las tres se van, y si se van sin nosotros no volveremos al catorce- digo preocupado

Me pongo de pie y me acerco a la reja, pego patadas a la puerta, al cerrojo... pero no se abre. -Aaaah!- grito e impacto contra la puerta pero reboto y caigo al suelo.

-Para Nacho- dice Gonzalo -¿Alguno de vosotros tiene pinzas de pelo?- Al momento Caesar nos da dos "Clips" negros para sujetarse el pelo y Gonzalo intenta abrir la cerradura. Tras dos intentos conseguimos abrir la puerta y salimos todos, antes de subir cojo una barra de metal para defenderme allí arriba y subimos en mandada.

-Sophie!- grito -Busca a Pablo!-

Nos lanzamos encima de los terroristas y me hago con más cuchillos para defenderme. Lanzo dos y antes de que se den cuenta corro con Gonzalo, Mateo y Paula a la puerta trasera. Vuelvo a clavarle otro cuchillo a otro encapuchado mientras corremos y al llegar esperamos cinco minutos por si llegan.

-Deberíamos hacer caso a Sophie- me dice Gonzalo -Venga, vamos-

Corremos por la pista de aterrizaje pero lo que veo me preocupa, Sophie ya está montada junto con Pablo y el aerodeslizador está empezando a moverse aún con la rampa para entrar bajada. -CORRED!- grito a pleno pulmón. Cuando casi estaba a punto de echar a volar, conseguimos agarrarnos al borde de la puerta y entramos dentro.

-Chicos- susurra Sophie aún incrédula -Que alegría! Estamos todos a salvo-

Abrazo a Sophie fuertemente y no la suelto hasta que me aparta un poco -Volvemos todos a casa- pienso -Sanos y salvos-

-Ha sido una genial gira de la victoria chicos- sonríe Sophie -Seguro que habremos conseguido cientos de patrocinadores para el catorce- dice para intentar subir los ánimos.

Cuando terminamos de charlar y cenar todos se van a una sala con sillones pero yo vuelvo a la terraza exterior en la que permanecí todo el viaje mientras volvíamos de la arena. Al salir me siento en el suelo y paso las piernas por la barandilla, dejándolas al aire mientras la velocidad del aerodeslizador me las balancea. Ahora mismo estamos pasando de nuevo por el cuatro, a pesar de estar oscuro porque son las cinco de la madrugada lo reconozco por el olor a sal del mar y por el sonido de las olas.

-Sabía que te encontraría aquí- dice Paula con su voz melodiosa -¿Te importa que me siente?-

-Adelante- digo mientras le hago hueco -¿Que tal lo has pasado en la gira?-

-Ha sido genial- sonríe -Y pensar que podría haber muerto en aquella arena...- suspira -De no ser por haber aguantado hasta el final y por tí ahora estaríamos muertos y tú de vuelta a casa-

-¿Yo?- pregunto -¿A caso crees que era el más fuerte?

-Por supuesto!- dice mirándome

-Te equivocas- digo triste -No fuí capaz de asesinar a Gonzalo mientras dormía, soy débil Paula, no soy ni siquiera un profesional-

-Gracias a tu debilidad todos seguimos aquí- dice seria -Tú nos has salvado Nacho-

-No, por mi culpa os he encerrado aquí para siempre. Nunca volveremos a casa y moriremos aquí- suspiro -Lo siento-

Y se queda callada, la verdad es que se lo agradezco, es un silencio necesario para mí. Para que me de tiempo a reflexionar sobre lo que he dicho, de repente me acuerdo de Peeta en la azotea.

-Serás una gran mentora- le digo con una sonrisa -De verdad que sí-

Tras un intenso y duro viaje, llegamos al catorce a mediodía así que cada uno se va a su casa y Gonzalo se despide de mí -Creo que ya estás preparado para vivir solo- sonríe -Nos vemos luego-

Camino lentamente por la nevada aldea de los vencedores, entro en casa y rápidamente enciendo un fuego. Preparo café, enciendo la televisión y me siento con mi taza humeante al lado, a la espera de recibir noticias de lo de ayer. Cuando cae la tarde, decido ir al pueblo a comprar algunas cosas y pasarme por la Zanja a ver como les va todo y intento ayudar en lo que pueda.

Lentamente me hago paso por el valle que conduce al pueblo bajo mi abrigo de piel, que aún conservo de los juegos. Aún tengo el abrigo, el hacha, la brújula, la cuerda, la fuente y el brazalete de ganador, nunca me lo quito. Ha pasado casi medio año, unos juegos enteros, veintiseis tributos de los cuales han sobrevivido cinco y yo aún lo conservo todo. Hasta el más mínimo recuerdo lo tengo fresco, incluso la muerte de María.

-Por que tuviste que irte- digo mientras dejo caer una lágrima -Si no nos hubiéramos separado ahora estaríamos fuera-

Es imposible no culparse, le dejé ir al banquete en vez de que fuera yo. Y sin darme cuenta la perdí, toda una vida a su lado y en un segundo se me fué de las manos, no podía ser verdad, pero lo era. Es lo que tienen los juegos, te quitan lo más preciado y lo estrujan para sacarte el máximo partido y dar un buen Show a la audiencia.

-Buenas noches- le digo a Robulet, la carnicera -Ponme unos filetes de venado-

Al salir a la calle después de comprar me choco con alguien, el choque hace que se me caigan las gafas y no consigo ver nada más que algo naranja que corre -¿María?- pregunto incrédulo -¿Eres tú?-

Cuando me pongo las gafas consigo vislumbrar a una chica pelirroja que corre hacia la zanja, sin pararme un segundo comienzo a correr para seguirla pero es demasiado rápida incluso para mí. Además, es muy escurridiza y se escabulle rápidamente entre las calles lo cual me hace dificil seguirla. Sin querer tropiezo con un agujero en el camino y caigo, perdiéndola de vista por el complejo laberinto que forman las casas en la Zanja.

Me levanto y desisto, así que que vuelvo por donde he venido para volver a casa y vuelvo a atravesar el valle, lo cual me lleva quince minutos de caminata. Pienso en mi madre, si he jugado bien mis papeles en el Capitolio posiblemente la pueda traer aquí, conmigo, aunque sea solo una llamada, solo una vez...

Me acuerdo una vez que me dijo -Hijo, tú no toques el suelo, podrías volver a la realidad-

-¿Y que hay de malo en eso mami?- le pregunté

-Creeme, a mucha gente le gustaría vivir de sueños, pues son los que cumplen tus mayores deseos, y la realidad a veces no puede hacerlo- y me dió un beso en la frente.

Ahora lo entiendo, ojalá todo pudiese ser un sueño. Algo de donde cuando mañana despierte vea a Paula, a Mamá... a todos.