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lunes, 2 de marzo de 2015

Capítulo 37

Hoola Tributos,
Bueno, de verdad que lo siento, muchísimo. Llevar un blog y compatibilizarlo con los estudios es duro, pero ver que hemos llegado a las 3000 visitas y no poder hacer nada me produce impotencia. También siento no haber contestado a los comentarios del capítulo anterior. Espero poder algo especial pronto!
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-Nos quedamos un rato más no Sophie?- pregunta Gonzalo

-Sii porfavor- suplica Paula

-Un rato más Sophie- sonrio yo despues de decirle eso para convencerla.

-Venga, nos quedamos hasta las dos- dice mientras mira su reloj dorado

Seguimos bailando y comiendo un rato más, nadie se iba a imaginar lo que podría pasar pero en un momento en el que estabamos comiendo casi nos da un infarto del susto.

-BOOOOM!- suena una explosión en la puerta y se produce una avalancha de personas -Es un grupo terrorista del Capitolio que ha aprovechado el momento para irrumpir en la fiesta -BOOOOM!- otra bomba, puede que haya más en la sala así que corro a juntarme con Sophie y Gonzalo y buscamos a los demás.

-Todos al suelo!- gritan unos encapuchados con armas apuntandonos. Al instante, los tres nos tiramos al suelo y sin que se den cuenta nos arrastramos hasta debajo de una mesa para estar escondidos -Pum!- ha sonado un disparo y alguien grita

-Tenemos que salir de aquí- susurro a Sophie -Hay que buscar a los demás-

-No hay tiempo Nacho- me mira a los ojos -Tenemos que dejarlos aquí, es mejor dos vencedores que ninguno!-

-No me voy- decimos Gonzalo y yo y nos miramos -Hay que ir a buscarles-

-Está bien- suspira Sophie -Tened muchísimo cuidado, yo iré a buscar a Pablo, Gonzalo, tú a Mateo y Nacho tú busca a Paula- nos agarra las manos y dice -A las tres en la puerta trasera, conseguiré un aerodeslizador y volveremos al catorce- intenta sonreír pero lo único que consigue es que se le caiga una lagrima -Si no ha llegado alguien de nosotros nos iremos sin él-

-Está bien- susurro -Nos vemos a las tres- Y desaparecen ambos por debajo de la mesa. Ahora estoy yo aquí debajo solo y con miedo de que les pillen -¿Que puedo hacer?- pienso aterrado al oír pasos. Entonces se me ocurre, lentamente saco las manos y de encima de la mesa cojo todos los cuchillos -Ya tengo armas- pienso

Salgo de debajo de la mesa y compruebo la zona, todo el mundo está tirado en el suelo y veo que solo hay dos rebeldes en esta sala. En la entrada hay cinco, en el salón de baile hay unos ocho si no he contado mal.

-Paula donde estás- susurro -Estas aquí?-

Como no le escucho decido levantarme para llamar la atención de los de la pista de baile. Los cuchillos nunca han sido mi fuerte, pero si estoy convencido en que esta vez apuntaré bien. Preparo para lanzar y le atravieso el brazo -BOOM- suena en mi cabeza y empiezo a ponerme nervioso otra vez, no estoy mentalmente preparado para esto. Cuando su compañero está sacandole el cuchillo me preparo y se lo lanzo -Soy un profesional, un asesino- digo gritando y me froto las manos como si pudiera limpiar lo que he hecho, acabo de volver a matar.

-¡Atrapadle!- gritan los terroristas del salón de baile -¡Llevadle al calabozo con los demás rehenes!-

Salto las mesas, lanzo cuchillos y platos, todo con tal de que no me pillen porque se que si lo hacen no llegaré a escaparme a las tres. Rápidamente me acerco a la caja de cosas antiincendios y cojo el mini hacha que hay, solo tiene un filo pero es mejor que unos cuchillos para cortar carne.

-Atrás- grito -Tengo mi arma y no dudaré en utilizarla- levanto el brazo y salto de la mesa. Hay gente del Capitolio que también se levanta y les tiran cosas pero al disparar al aire el miedo les vuelve y otra vez estoy solo, les lanzo el hacha y se lo clavo a uno pero entre otros tres me acorralan y al escapar me tiran un vaso a la cabeza.

...

-¡Se está despertando!- gritan algunos -Arriba Nacho- un momento, reconozco esta voz -Paula?- pregunto mientras me froto el chichón

Abro los ojos y veo a Paula, Gonzalo, Mateo, Caesar, la mujer del pelo en llamas, Effie Trinket, del doce y tres personas más del Capitolio que están sentadas y parece que resignadas a morir ahí

-¿Que hora es?- pregunto

-Las dos y media- dice Caesar -¿Por?

-A las tres se van, y si se van sin nosotros no volveremos al catorce- digo preocupado

Me pongo de pie y me acerco a la reja, pego patadas a la puerta, al cerrojo... pero no se abre. -Aaaah!- grito e impacto contra la puerta pero reboto y caigo al suelo.

-Para Nacho- dice Gonzalo -¿Alguno de vosotros tiene pinzas de pelo?- Al momento Caesar nos da dos "Clips" negros para sujetarse el pelo y Gonzalo intenta abrir la cerradura. Tras dos intentos conseguimos abrir la puerta y salimos todos, antes de subir cojo una barra de metal para defenderme allí arriba y subimos en mandada.

-Sophie!- grito -Busca a Pablo!-

Nos lanzamos encima de los terroristas y me hago con más cuchillos para defenderme. Lanzo dos y antes de que se den cuenta corro con Gonzalo, Mateo y Paula a la puerta trasera. Vuelvo a clavarle otro cuchillo a otro encapuchado mientras corremos y al llegar esperamos cinco minutos por si llegan.

-Deberíamos hacer caso a Sophie- me dice Gonzalo -Venga, vamos-

Corremos por la pista de aterrizaje pero lo que veo me preocupa, Sophie ya está montada junto con Pablo y el aerodeslizador está empezando a moverse aún con la rampa para entrar bajada. -CORRED!- grito a pleno pulmón. Cuando casi estaba a punto de echar a volar, conseguimos agarrarnos al borde de la puerta y entramos dentro.

-Chicos- susurra Sophie aún incrédula -Que alegría! Estamos todos a salvo-

Abrazo a Sophie fuertemente y no la suelto hasta que me aparta un poco -Volvemos todos a casa- pienso -Sanos y salvos-

-Ha sido una genial gira de la victoria chicos- sonríe Sophie -Seguro que habremos conseguido cientos de patrocinadores para el catorce- dice para intentar subir los ánimos.

Cuando terminamos de charlar y cenar todos se van a una sala con sillones pero yo vuelvo a la terraza exterior en la que permanecí todo el viaje mientras volvíamos de la arena. Al salir me siento en el suelo y paso las piernas por la barandilla, dejándolas al aire mientras la velocidad del aerodeslizador me las balancea. Ahora mismo estamos pasando de nuevo por el cuatro, a pesar de estar oscuro porque son las cinco de la madrugada lo reconozco por el olor a sal del mar y por el sonido de las olas.

-Sabía que te encontraría aquí- dice Paula con su voz melodiosa -¿Te importa que me siente?-

-Adelante- digo mientras le hago hueco -¿Que tal lo has pasado en la gira?-

-Ha sido genial- sonríe -Y pensar que podría haber muerto en aquella arena...- suspira -De no ser por haber aguantado hasta el final y por tí ahora estaríamos muertos y tú de vuelta a casa-

-¿Yo?- pregunto -¿A caso crees que era el más fuerte?

-Por supuesto!- dice mirándome

-Te equivocas- digo triste -No fuí capaz de asesinar a Gonzalo mientras dormía, soy débil Paula, no soy ni siquiera un profesional-

-Gracias a tu debilidad todos seguimos aquí- dice seria -Tú nos has salvado Nacho-

-No, por mi culpa os he encerrado aquí para siempre. Nunca volveremos a casa y moriremos aquí- suspiro -Lo siento-

Y se queda callada, la verdad es que se lo agradezco, es un silencio necesario para mí. Para que me de tiempo a reflexionar sobre lo que he dicho, de repente me acuerdo de Peeta en la azotea.

-Serás una gran mentora- le digo con una sonrisa -De verdad que sí-

Tras un intenso y duro viaje, llegamos al catorce a mediodía así que cada uno se va a su casa y Gonzalo se despide de mí -Creo que ya estás preparado para vivir solo- sonríe -Nos vemos luego-

Camino lentamente por la nevada aldea de los vencedores, entro en casa y rápidamente enciendo un fuego. Preparo café, enciendo la televisión y me siento con mi taza humeante al lado, a la espera de recibir noticias de lo de ayer. Cuando cae la tarde, decido ir al pueblo a comprar algunas cosas y pasarme por la Zanja a ver como les va todo y intento ayudar en lo que pueda.

Lentamente me hago paso por el valle que conduce al pueblo bajo mi abrigo de piel, que aún conservo de los juegos. Aún tengo el abrigo, el hacha, la brújula, la cuerda, la fuente y el brazalete de ganador, nunca me lo quito. Ha pasado casi medio año, unos juegos enteros, veintiseis tributos de los cuales han sobrevivido cinco y yo aún lo conservo todo. Hasta el más mínimo recuerdo lo tengo fresco, incluso la muerte de María.

-Por que tuviste que irte- digo mientras dejo caer una lágrima -Si no nos hubiéramos separado ahora estaríamos fuera-

Es imposible no culparse, le dejé ir al banquete en vez de que fuera yo. Y sin darme cuenta la perdí, toda una vida a su lado y en un segundo se me fué de las manos, no podía ser verdad, pero lo era. Es lo que tienen los juegos, te quitan lo más preciado y lo estrujan para sacarte el máximo partido y dar un buen Show a la audiencia.

-Buenas noches- le digo a Robulet, la carnicera -Ponme unos filetes de venado-

Al salir a la calle después de comprar me choco con alguien, el choque hace que se me caigan las gafas y no consigo ver nada más que algo naranja que corre -¿María?- pregunto incrédulo -¿Eres tú?-

Cuando me pongo las gafas consigo vislumbrar a una chica pelirroja que corre hacia la zanja, sin pararme un segundo comienzo a correr para seguirla pero es demasiado rápida incluso para mí. Además, es muy escurridiza y se escabulle rápidamente entre las calles lo cual me hace dificil seguirla. Sin querer tropiezo con un agujero en el camino y caigo, perdiéndola de vista por el complejo laberinto que forman las casas en la Zanja.

Me levanto y desisto, así que que vuelvo por donde he venido para volver a casa y vuelvo a atravesar el valle, lo cual me lleva quince minutos de caminata. Pienso en mi madre, si he jugado bien mis papeles en el Capitolio posiblemente la pueda traer aquí, conmigo, aunque sea solo una llamada, solo una vez...

Me acuerdo una vez que me dijo -Hijo, tú no toques el suelo, podrías volver a la realidad-

-¿Y que hay de malo en eso mami?- le pregunté

-Creeme, a mucha gente le gustaría vivir de sueños, pues son los que cumplen tus mayores deseos, y la realidad a veces no puede hacerlo- y me dió un beso en la frente.

Ahora lo entiendo, ojalá todo pudiese ser un sueño. Algo de donde cuando mañana despierte vea a Paula, a Mamá... a todos.

2 comentarios:

  1. Ay, me da mucha pena Nacho porque se ve que a pesar de que esta rodeado de gente se siente mas solo que nunca y los Juegos le están afectando mucho. No me esperada nada a los rebeldes en el Capitolio, y de verdad creí que no iban a salir todos de ahí, me he alegrado un montón por ello. Por un momento me hice ilusiones con la chica pelirroja, pero luego volví a la realidad (como Nacho) y me di cuenta de que no podía ser Maria a pesar de todo. Me ha gustado mucho el capitulo, espero el siguiente. Y no te preocupes por no poder subir, la vida del estudiante quita tiempo de escribir aishh, a mi también me pasa jajaja. Mucha suerte con tus exámenes! Un beso! :3

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  2. Hola!! Soy Esther Galán del blog El Lado Oscuro. Yo también formo parte de la iniciativa "Seamos Seguidores". Te sigo y te dejo el link de mi blog.

    esthervampire.blogspot.com.es/

    Un abrazo y nos leemos!!

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