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martes, 21 de abril de 2015

Capítulo 40

Hoola tributos!
Ya estoy aquí! La espera ha sido larga pero aquí me teneis. Siento muchísimo no haber podido subir antes (cuestiones de tiempo, como de costumbre) y creo que esto empieza a afectar a los seguidores del blog (Las visitas han bajado muchísisisisimo!) Así que voy a procurar volver a como estábamos antes y subiré, OBLIGATORIAMENTE, capítulo cada domino o sino me impondré un castigo (Ya sea revelando algo de la trama o subiendo capítulo diario^^) Bueno, aquí os lo dejo:3
PD: Vuelve la acción y es más largo:D
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Me levanto como todos los días y me tomo un buen café. Cuando ya estoy lo suficientemente despierto como para ponerme a ordenar la casa, llaman al teléfono.

-Que raro...- pienso -A esta hora nunca suelen estar despiertos-

-Buenos días Ignacio- dice una voz que me resulta muy familiar -¿No sabes quien soy?-

-Snow...- digo cuando me doy cuenta -Que quiere?-

-Cuantas prisas!- dice riéndose maléficamente -Bien, vayamos al grano. Creo que será mejor que nos llevemos bien ¿no?- se calla para dejarme hablar pero yo no digo nada así que continúa -Bueno, veo que estás de pocas palabras. Lo que quiero es que grabes un vídeo, un spot, en el que calmes a los distritos. Supongo que ya sabrás que la avalancha causó el mísmo efecto que las jaulas de noche de los septuagesimo cuartos juegos del hambre-

-Algo me olía, sí- digo recordándo los distritos en el tour de la victoria -Se emitirá también en el Capitolio?-

-Por supuesto, aquí la gente tambien esta...- hace una pausa -Alterada, por así decirlo- Siempre busca las palabras con muchísimo detenimiento -Si no me veré obligado a meter a los del Capitolio en los juegos-

-Mas gente no por favor- digo suplicando -Le juro que haré lo que pueda-

-Eso espero, por vuestro bien- un escalofrío me recorre el cuerpo -Le mandaré el discurso a vuestra representante, Sophie-

Y cuelga. ¿Por que todo depende siempre de mí? Si no lo hago bien morirá más gente, no puedo cargar con más muertes. La chica del uno, el del once, el del doce, mi padre, la gente del pueblo, incluso María, no la maté yo, pero si que soy culpable de no haber ido en vez de ella. Durante el resto de la mañana juego con Zeus y limpio un poco todo, no creo que tenga tiempo para tener la casa en orden todos los días, por lo que me apunto que tengo que ir a la Zanja a buscar a alguien para que limpie por mí. Si tengo tiempo iré a la tarde.

-Toc Toc- golpean en la puerta y cuando me dirijo a abrir Sophie, Paul, Gilly, Flora y Blonda ya han invadido mi casa -Estas echo un asco!- dicen Gilly y Flora mientras dan vueltas a mi alrededor -Tenemos trabajo! Manos a la obra-

Entre las tres me arrastran al baño y me meten en la bañera junto con unos potinges morados y verdes. Me rascan toda la piel y al salir estoy rojo como un cangrejo, posteriormente se va pasando y me quedo de un color bronceado precioso, no es marrón pero tampoco es blanco. Una vez fuera me afeitan las piernas y el cuerpo, me arreglan el pelo dándome las mechas rubias y marrones que me acostumbran dar y por último me arreglan las uñas de las manos. Me ponen unos polvos por la cara y Paul me enfunda en un traje blanco, al parecer porque quiere que parezca lo más bueno y anti-rebelde posible. Si no recuerdo mal fue el traje que vistió Peeta cuando Snow le pidió que calmara a los distritos, a los rebeldes.

-Estás maravilloso- dice Sophie cuando terminan -Que orgullosa se sentiría tu madre-

-Gracias Sophie- digo sincero -Estoy algo nervioso, si te soy sincero no se si voy a ser capaz de salir en antena-

-Claro que sí- dice animándome -Tu puedes hacer cualquier cosa- Mientras me lleva a la zona donde vamos a grabar el spot yo sonrío pensando en ella, siempre en su mundo de luz y color y tan ajetreada como si fuera realmente importante esto que hacemos. Me alegro de que gracias a nuestro éxito ella haya conseguido el suyo, después de todo lo que el Capitolio le hizo... - Salimos en directo en tres, dos, uno...- dice mientras me da unos retoques en el pelo y me da una sonrisa de buena suerte justo antes de empezar la conexión.

-Hola habitantes de Panem- digo sonriente mientras leo lo que tengo que decir en una pequeña pantalla -Para el que aún no me conozca soy Nacho, uno de los vencedores de los centésimos juegos del hambre. Participé como un tributo del siete y salí como vencedor del catorce junto con otras cuatro personas. Lo sé, sé que pensaréis que desafié al Capitolio y que si un simple tributo que hace seis meses no había estado aquí aún puede hacerlo, ¿Por que vosotros no? Pero yo no fuí consciente de lo que hacía- aún no me creo que esté diciendo esto para Snow -Yo unicamente pensé en salvar mi pellejo, sí, en mí. Recuerdo perfectamente aquella noche que hice yo la guardia, esa noche me dió tiempo para pensar un plan. El plan era detonar la montaña para crear un alud y acabar con el máximo posible de tributos que pudiera, al llegar abajo pretendía esconderme y esperar a que alguien hiciese el trabajo sucio por mí. Pretendía que alguien asesinara a Gonzalo si la avalancha no lo había hecho ya y después terminar yo el trabajo, matar al último tributo. Lo que pasó fué muy diferente, mientras era arrastrado por el manto de nieve, creí haber acabado con Gonzalo cuando cayó una roca pero por suerte no fué así. Al llegar abajo la avalancha no frenó e impactó contra la cúpula, haciéndo que una descarga eléctrica recorriera todo y nos dejó en un estado de shock- Miro a Sophie, que me levanta los pulgares diciendome que lo estoy haciendo genial -Gente de Panem, de verdad queremos esto? Ya vimos que es lo que pasa después de cada rebelión, además, no podemos permitirnos una guerra. Una guerra podría costarnos la extinción de este planeta- A cada palabra odio más a Snow -Hay gente que nos importa, gente que depende de nosotros y si morimos se quedarán solos. Tampoco los vencedores estamos a salvo, la guerra arrasa con todo, sin importar raza, genero, ideología, estatus social... no hay vencedores, solo supervivientes. Panem hoy, Panem mañana, Panem siempre.- Se corta la conexión y escucho a Sophie aplaudir, espero que esto le guste a Snow y que ayude a calmar los distritos. Cuando terminamos todo y lo recogen, se van y solo se queda Sophie, que me da conversación durante un rato.

-Riiing, Riiing- suena el teléfono -¿Digame?-

-Nacho!- reconozco esta voz, es Johanna -Johanna- digo alegre al telefono -Que alegría-

-Acabo de ver tu discurso- dice -¿Te ha obligado?-

-Sí- digo suspirando -Crees que...-

-Calmará a la gente?- termina ella mi pregunta -Puede que sí, por nuestro bien- suspira -No sobreviviríamos a otra guerra-

-No, no estamos preparados...- digo -¿Que tal todo por allí?-

-Ya hablaremos- dice buscando las palabras -Aquí puede cortarse- lo he pillado, nos espían -Te prometo que hablaremos!-

-Bueno, vale- digo triste -Hasta pronto-

-Bueno, suerte en los juegos!- dice para animarme -Nos veremos muy pronto Nacho-

-Igualmente Jo- me río -Hasta pronto- y cuelgo el telefono

Cuando termino le cuento a Sophie que era Johanna la que estaba al teléfono. Ella me pregunta por Johanna pero tampoco me ha dado tanta información de como le va todo, cuando da la tarde decido ir a la Zanja a buscar a alguien para que limpie mi casa. Me pongo el abrigo de piel colgado en el perchero al lado de la puerta y atravieso el valle para llegar allí. Paseo lentamente entre las casas viendo a las familias y me detengo frente a una casa, una casa en la que a través de la ventana puedo ver a una madre que cuida de cuatro hijos y uno de esos hijos es la chica pelirroja del otro día.

-Hola, se puede?- digo mientras me asomo a la puerta -Soy Nacho, de la aldea de vencedores-

-Adelante, no te quedes ahí- dice la madre sonriente -Soy Madeline, ¿Quieres tomar algo?-

-No gracias- digo amable -Venía a pedirle una cosa, Me pregunto si le gustaría trabajar como limpiadora de mi casa- sonrío -Solo sería por las mañanas, le pagaré bien y mi casa está a solo veinticinco minutos de aquí-

-Sería maravilloso- dice con un brillo especial en los ojos -Me vendría realmente bien-

-Maravilloso- digo alegre -Entonces le espero mañana Madeline?-

-Por supuesto- sonríe -Y llamame Mad por favor-

-Entonces la espero mañana Mad- sonrío amablemente y me dirijo hacia la puerta, de repente la chica pelirroja sale cuando yo ya estaba caminando por la fría y oscura calle.

-Me llamo Liz- dice -Muchas gracias Nacho- me da la mano -Has hecho muy feliz a mi madre, desde que mi padre bueno... digamos que desapareció-

-No hay de que- digo y me giro -Un placer Liz- y sigo caminando, sin detenerme, hasta llegar a la zona comercial. Decido comprar unos caramelos de limón mientras paso por delante de la tienda de golosinas y también compro unos de café, me vuelvo a poner en marcha hacia la aldea de los vencedores. Para mi sorpresa me encuentro un ambiente estupendo, Gonzalo está leyendo un libro frente al fuego, Pablo y Mateo están jugando al ajedrez y Paula está acariciando a Zeus mientras ve la televisión.

-Que sorpresa!- exclamo -Así que habeis decidido seguir mi consejo y venir!-

La verdad es que prefiero la casa así de llena que como estaba antes. Ahora me da hasta gusto entrar porque hay gente dentro, antes estaba yo solo y eso no me gustaba. Charlamos un rato y cuando da la hora de cenar cada uno se va a su casa así que yo me preparo un huevo frito para cenar y me voy a la cama.
...

-Buenos días- me despierta Mad al abrir la ventana -Tienes el desayuno abajo-

Bajo las escaleras aún dormido y me como las tortitas que me ha preparado con sirope junto con un buen café hirviendo. Al terminar subo a mi cuarto, cojo el hacha y la bolsa de caza y me voy al bosque. Atravieso la valla eléctrica y camino siguiendo los indicios de un animal, cuando llego al lago, me encuentro con dos castores.

-Allá vá- digo para mis adentros -Levanto el brazo y lanzo el recien afilado hacha, que corta el viento y mata a uno de los castores de un solo golpe, el golpe mortal. Rápidamente recupero mi hacha y atravieso al otro; echaba de menos esto, cazar... Lo necesitaba. Esta sensación de tener un arma entre los dedos y sentirte poderoso, sentirte superior al poder del mismisimo Snow. Guardo el botín en mi bolsa de cuero y vuelvo a tiempo antes de que Mad se vaya, le pago lo que habíamos acordado más uno de los castores.

-No se si puedo aceptarlo...- dice ella insegura -Muchísimas gracias, has dado el empujón necesario a mi familia-

-No hay de que- sonrío -Tu tambien me has ayudado mucho- digo al ver que la casa está irreconocible -Mañana a la misma hora-

Cuando se va como una manzana y pongo a asar el castor para la cena. Preparo tambien una ensalada y una salsa para la carne. Hacia las seis viene Gonzalo con su libro junto con Paula, a los pocos minutos llega Mateo y por último Pablo. Preparo un té y nos lo tomamos mientras nos contamos las últimas novedades del día, fantaseamos sobre los próximos juegos, para los cuales quedan únicamente cuatro meses y cuando desaparece el sol cenamos el castor que he cazado a la mañana. Tras la cena nos tomamos unas copas y todo va bien hasta que escuchamos una sirena.

-¿Que pasa?- preguntamos a la vez, el telefono de casa está venga sonar y al asomarme por la ventana veo la montaña de donde sacan el azucar en llamas. -Un incendio- digo asustado -Hay que hacer algo, yo voy- Subo las escaleras a todo correr y me pongo el abrigo de piel, cojo el hacha, la soga y la brújula. La fuente se queda muy sola junto con las cartas así que me la llevo tambien por si acaso.

-Vamos?- digo al bajar pero no me encuentro a ninguno -Salgo a la calle y ahí está Gonzalo, con las gafas de ver en la oscuridad y su arco. Pablo y Paula, con dos mochilas y un par de cuchillos y Mateo, con solo una bolsa vacía. -Daros prisa, vamos a separarnos- digo organizándo todo -Mateo, Pablo- les miro -Quiero que vayais al pueblo a ayudar con todo lo que podais, calmad a la gente y ayudadles- ahora miro a Paula y Gonzalo -En cuanto a nosotros, vamos ahora mismo a la montaña. Rápido, seguidme- digo mientras me dirijo a la valla eléctrica de detrás de la aldea de los vencedores.

-Nos llevará una hora llegar hasta allá si vamos por este camino- dice Paula -Tenemos que aumentar el ritmo- Aunque si ya es dificil avanzar entre la maleza, hacerlo corriendo es muy complicado. Decidimos que yo vaya delante para despejar el camino con mi hacha y así llegamos a la carretera central, la que lleva a la montaña, pero está enteramente custodiada por Agentes de la Paz.

-Seguidme- dice Gonzalo -Tenemos que subir ahí sea como sea, hay trabajadores y niños haciendo los turnos de noche-

Nos escondemos en uno de los camiones que suben y no tardamos ni cinco minutos en llegar al foco del incendio. Allí arriba nos separamos y intentamos cubrir la mayor parte de zona, para buscar gente que se ha quedado atras.

-Nos vemos al amanecer- les digo -Mucho cuidado-

Esto es como estar otra vez en los juegos, yo solo, con mi hacha en la montaña. Pero esta vez no hay nadie esperando oír mi cañonazo, esta vez yo espero que no muera nadie, espero no oír ningún cañonazo. Corro gritando por el monte para ver si alguien necesita ayuda, no se si es mejor no oír nada o oír a alguien.

-Socorro!- grita un hombre -Auxilio!-  Está cerca, lo escucho -Voy a rescatarle!-

Corro siguiendo su voz y descubro al hombre debajo de un tronco, un tronco enorme le bloquea la pierna. -No se puede mover- susurro pensativo -Voy a sacarle!- Cojo mi hacha y con toda la fuerza que tengo impacto contra el tronco, es demasiado grueso y solo consigo hacerle una pequeña muesca aunque no me doy por vencido, sigo cortando el tronco hasta que me detiene

-Eh chico- suspira -Dejame aquí, no vamos a conseguir nada-

-Me niego- digo -Intente no gritar ¿De acuerdo?-
 Creo que se ha dado cuenta de lo que le voy a hacer. Desde cerca, presiono el hacha contra su pierna, comienza a sangrar y el hombre grita pero yo no me detengo. -Ahora!- grito -Grite todo lo que pueda!- Y el señor comienza a gritar, yo le atravieso la pierna haciendo que se le vea toda la carne y el hueso, todo se tiñe de carmín. Le ato con una liana y aprieto para cortar el flujo de sangre, al terminar sigue brotando sangre a chorros así que le ayudo y me lo llevo a la carretera principal, donde unos sanitarios lo cuidan. Rápidamente vuelvo al bosque y sigo gritando -HAY ALGUIEN AHÍ!- a cada paso que doy. Cuando estoy realmente al final, casi a punto de llegar al límite del distrito, una voz femenina llama mi atención -Donde estás!- grito fuertemente -Estas por aquí?-

Otra vez la voz, esta vez más cerca. La sigo hasta que me encuentro con la chica, la única persona que no quería encontrarme aquí -Liz...- susurro al darme cuenta de quien es -Liz! ¡Soy yo!- corro a su lado, está sentada en el suelo y no se mueve -El dióxido de carbono, has inhalado demasiado- me siento a su lado y me quito el abrigo, le cubro la boca y la nariz con el pero el humo también me afecta a mí y caigo al suelo.

-Me tengo que levantar- me digo a mi mismo -Venga-

Con cuidado saco la fuente y la clavo en el suelo, poco a poco comienza a brotar agua de esta y la recojo formando un cuenco con las manos para hacer beber a Liz. Tambien bebo yo y me mojo la cara, lo mismo que le hago a ella. Todo esto me lleva demasiado tiempo y hace que el dióxido de carbono vuelva a actuar y caigo al suelo, a punto de rendirme.

Me pongo de pie y cojo a Liz como puedo, entre los dos, aunque inestablemente conscientes, caminamos a traves de la montaña hasta que ella cae al suelo. -Venga, levanta- le digo, pero no contesta así que la cojo en brazos y avanzo más despacio -Cantame- me dice -El árbol del ahorcado- Es esa canción que se me quedó en la cabeza en uno de los videos rebeldes de Katniss Everdeen, aquella canción entró en mi cabeza y permaneció allí meses. -Por supuesto- le digo a Liz entre tosidos

-Vas a venir al árbol donde ví,
A un hombre ahorcado que a tres hizo morir,
Cosas extrañas pasan al anochecer,
En el árbol del ahorcado te veré.-

Cuando logro ver la luz de los camiones y los focos de los agentes de la paz me caigo al suelo, justo antes de que uno de ellos me viera.

1 comentario:

  1. NOOOOOO! Mas te vale que subas el siguiente pronto o me quedaré intrigada. Por ciertoo me ha encantado la idea de los castigos xD y me ha hecho mucha gracia. Espero que Nacho y Liz esten bien (tengo curiosidad por saber si entre estos dos ocurrirá algo) Ya apareció Snow, siempre armando de las suyas... no todo puede ser bonito.
    Me encanta como retratas la actitud de nacho después de los Juegos, y como se le ve más cabizbajo. Sigue así!
    P.D: Espero subir el proximo capitulo de Blight mañana, y va a ser especial. No digo mas jajaja
    Me ha encantado el capi! Un beso! ^^

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