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lunes, 27 de abril de 2015

Capítulo 41

Hoola tributos! Bien, como era de esperar me he vuelto a retrasar y esta tarde subiré otro relato. No es un capitulo pero puede que lo disfruteis igual:3
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-Nacho- me llama Sophie -Nacho por favor, despierta- escucho mientras me abraza.

-Hmmm- digo yo -Estoy muerto?- pregunto.

Abro los ojos y estoy junto con Liz en el hospital del distrito. Tengo puesto algo en la boca para respirar que me da la sensación de estar asfixiándome pero no me lo quito. A mi derecha están los demás vencedores, a la izquierda Sophie y frente a mí una silla con mi hacha ensangrentada, la soga y la brújula. La cabeza me da vueltas y me vuelvo a dormir. Vuelvo a mi estado de letargo hasta que me encuentro con la suficiente fuerza como para levantarme.

-Cuanto llevo dormido?- pregunto -Dos semanas- es la respuesta que recibo de Gonzalo, el único que está en la sala -Por fin despiertas- dice el alegre -Han pasado muchas cosas estas dos semanas, la chica pelirroja despertó y el hombre al que salvaste está vivo- se calma -La montaña ardió durante días Nacho, era una lucha continua, todos ayudábamos en lo que podíamos...-

-Muchas gracias Gonzalo- me quito la máscarilla de la boca y sonrío -Tengo ganas de irme a casa-

Después de una semana de rehabilitación y de reposo ya me puedo ir a casa, donde encuentro a Mad, que se me echa encima y me llena la cara de besos. -Has salvado a Liz- llora -Te debo la vida-

-Estamos juntos en esto- digo serio -Todos tenemos que ayudarnos- Toso y me siento, inhalé muchísimo humo y aún no estoy del todo recuperado -Me voy a ir a la cama- le digo a Mad algo cansado -Avísales si vienen de que estaré durmiendo-

-Pero estas bien ¿No?- pregunta preocupada y yo le contesto que sí, con una sonrisa fingida. Con calma voy a mi cuarto y me pongo el pijama. Destapo el grueso edredón y me meto bajo él, no tardo ni medio minuto en dormirme.

-Nacho!- me grita alguien -Nacho despierta!- noto como camina apresurado por la habitación, no se está quieto -Nacho por favor...- No puedo abrir los ojos, estoy realmente cansado. Tras varios minutos hago un esfuerzo y me incorporo -Gonzalo?- pregunto al ver a alguien frente a mí, aún veo borroso pero en unos segundos se me pasa. -Nacho, hemos descubierto lo que te pasa- dice alegre -El café-

-Café? Claro eso es!- digo -Mi cuerpo ya estaba acostumbrado a tomar café y no dormir tanto, pero como he estado indispuesto unas semanas no he podido tomarlo y mi cuerpo se duerme -Ten, toma- dice sujetando una ardiente taza humeante de café -Te ayudará a mantenerte despierto, tienes que tomarte al menos uno cada día-

-Gracias- susurro con un fino hilo de voz - Necesito estar a tope para los juegos, tengo que desengancharme al café- digo serio -No, no puedes desengancharte. Lo necesitas.- sonrío y le doy las gracias. Un rato después vuelvo a estar casi tan activo como antes así que me visto y voy a la Zanja, a ver a Liz. La canción del árbol del ahorcado resuena en mi cabeza desde que se la canté a ella, voy caminando por la nevada calle, con la mirada perdida y sin un verdadero rumbo, solo espero encontrar la casa. Al llegar, Mad sale corriéndo a mi encuentro en la calle, rápidamente me invita a entrar y me prepara un té. Tras tomárnoslo subo al piso de arriba donde duerme Liz pacíficamente.

-María...- susurro sin darme cuenta -Se que la cuidas desde allí donde estés, se su ángel de la guarda- Me acerco a su cama y le acaricio la mejilla, ella abre un ojo y me sonríe. Yo hago lo mismo, pero se vuelve a dormir así que bajo abajo y me despido de Mad. No me apetece nada ir a casa a volver a dormir sin saber cuando despertaré así que decido darme una vuelta por las calles teñidas de blanco y entro en el mercado negro para la gente de la Zanja. Hasta hoy nunca había entrado aquí, era un sitio que me daba cierto respeto pero hoy no tengo nada mejor que hacer por lo que entro y atravieso los distintos puestos donde venden todo tipo de cosas. Decido comprar un poco de leche de cabra a un joven de pelo oscuro cuya única familia parecen ser esas cabras y al salir, me fijo en una señora que tiene todo tipo de baratijas. Me acerco y le compro un collar dorado con una placa con algo grabado en ella.

-Que significa?- le pregunto a la anciana -Lo de la placa-

-Tempus fugit...- dice soñadora -El tiempo vuela- Y me la deja sobre la palma de la mano, después me cierra los dedos envolviéndo así el colgante entre mis cálidas manos. Al caer el sol, la mayor parte de la gente se va a sus casas por miedo a los estrictos agentes de la paz así que hago lo mismo. No estaría bien que un vencedor fuese pillado aquí, rápidamente emprendo mi marcha hacia la aldea de los vencedores y en menos de media hora ya estoy frente al fuego, tomándome a sorbitos un fuerte café espumoso mientras veo las últimas noticias en el capitolio y en los distritos. Al terminar, le pongo a Zeus algo de comida y yo me voy a dormir aunque con cierto miedo de volver a despertarme dentro de una semana.

A la mañana siguiente me despierto cuando los primeros rayos de sol atraviesan la delgada cortina roja que cubre el ventanal. La luz que atraviesa la cortina entra teñida de rojo así que las paredes de mi habitación se iluminan de un color rojo anaranjado precioso. Me levanto de la cama y camino lento hacia el cuarto de baño, abro el grifo de la bañera aún medio dormido y cuando ya está llena y humeante me meto dentro y disfruto de la preciosa vista invernal del distrito catorce. Al empezar a escuchar los sonidos de los camiones que llevan a los trabajadores a la montaña decido salir a preparar algo para desayunar y llevárselo a Mad. Mientras silbo la canción que ronda mi cabeza desde hace días preparo un zumo de naranja que meto en una botella, también preparo chocolate para los pequeños y algo de bollería que meto en una bolsa. Lo guardo todo en mi bolsa de caza y emprendo otra vez el rumbo hacia la Zanja, al llegar todos me reciben calurosamente, pero Liz sigue en la cama así que siento a los pequeños a la mesa y junto con Mad nos tomamos todo lo que he traido. Ellos nunca habían probado estos manjares y ver como el pequeño Toby se chupa los dedos manchados de chocolate no tiene precio, entre los cinco acabamos con todo el chocolate y los bollos y guardamos el resto del zumo en el pequeño armario donde guardan lo poco que tienen para comer. Al terminar decido subir a ver a Liz que continúa dormida, intento despertarle pero no lo consigo nada. Le coloco suavemente el colgante que compré al rededor del cuello y me vuelvo a ir, me despido de todos ellos y vuelvo a casa de Paula a ver si quiere hacer algo conmigo. Por sorpresa no está en casa así que atravieso la verja supuestamente electrificada y voy al bosque esperando encontrarme con ella. No me gusta la sensación de estar en el bosque sin armas, solo llevo encima el brazalete que me califica como vencedor y la brújula aunque, ya no hay nadie corriendo por ahí con una espada buscando mi muerte.

-Zas- me agacho y un cuchillo se clava en el árbol de detrás de mí, a la altura de mi cabeza. Al parecer si que intentan matarme -Eh! Cuidado con eso!- grito algo enfurecido y veo a Paula quitarse una venda negra de los ojos -De verdad tienes tanta puntería con los ojos cerrados?- pregunto verdaderamente asombrado y ella se ríe mientras lanza otro justo al lado del anterior -Has mejorado muchísimo- digo mientras recojo los cuchillos del árbol -Para ser una chica del seis- y le pongo cara de burla.

-Cuidado, no vaya a ser que una chica del seis te mate- dice riéndose y me saca la lengua -¿Que haces aquí?- pregunta -¿Quieres practicar?-

-No soy muy bueno con los cuchillos- digo inseguro -Si me quieres ayudar...- Acto seguido se coloca detrás de mi, con sus brazos mueve mis brazos y lanzamos el cuchillo al árbol más cercano. Luego me deja probar a mí solo pero en vez de darle a un árbol que era mi objetivo le doy a una ardilla que corría medio metro más a la derecha -¿Tampoco está tan mal no?- digo riéndome -Anda, recoje la ardilla y vamos a comer algo-

Volvemos a su casa y preparamos algo para comer, tomamos una sopa de picadillo y un rostbeef con puré de patatas. Después de comer vamos al salón y mientras nos tomamos un delicioso helado de tres sabores vemos una película del Capitolio, es bastante mala pero al final nos enganchamos e incluso veo a Paula llorar cuando muere el protagonista. Al caer la noche me vuelvo a mi casa y decido irme a la cama sin cenar, corro las cortinas y me pierdo entre las densas sábanas que me atrapan como arenas movedizas.

4 comentarios:

  1. Holaa! Me parece bien que hoy vayas a subir otro capítulo jajaja (ya sabes que me he enganchado a tu historia) Me ha gustado mucho el detalle del colgante, y que se lo haya dejado a Liz mientras dormía :3 Igual me equivoco pero creo que Liz va a cobrar importancia. Empieza a notarse mucho la adiccion que tiene con el café, y espero que no le cause muchos mas problemillas. Me ha gustado este capítulo, sin mucha acción, pero resolviendo trama. Sigue así. ^^

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  2. Eeey(: Bueno, pensé que al decir que no era un capítulo quedaría claro, es más bien un relato (Nada relacionado con la historia, ya vereis de que es) El detalle del colgante pues bueno... es algo muy bonito y tomará importancia (supongo :S) Y sí, te aseguro desde ya que Liz tomará importancia^^ Siento lo de la trama. No se cuando empieza la acción (Porque no me se que pasa en cada capítulo) pero estoy seguro de que queda muy poco para que empiece otra vez la trama (Esto ha sido como un parón, una época de relax tras los juegos)
    Muchiisimas gracias:3

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    Respuestas
    1. No quise decir que ahora no tuviese acción, el anterior tuvo mucha ^^ Solo que este fue más relajado, pero me gusto igual. De verdad, llevas muy bien la historia jajaja y perdon por la confusión. :)

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    2. No quise decir que ahora no tuviese acción, el anterior tuvo mucha ^^ Solo que este fue más relajado, pero me gusto igual. De verdad, llevas muy bien la historia jajaja y perdon por la confusión. :)

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