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domingo, 14 de junio de 2015

Capítulo 44

Siento haber tardado tanto pero aquí lo teneis, el capítulo 44!
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-Trrrriiiiiiiiiii- un molesto sonido me despierta, es el despertador, hoy llegamos al capitolio. Rápidamente me ducho y me lavo bien el pelo, cuando ya estoy arreglado me pongo un pantalón blanco y una chaqueta con capucha verde oscuro. Me pongo las gafas de pasta que acostumbro a llevar y antes de salir compruebo todo, el brazalete, el colgante... Esta vez me remango para que los del Capitolio vean el brazalete de los juegos, les volverá locos!

-Hoy llegamos al Capitolio!- voy gritando por los pasillos mientras me dirijo al comedor. Esta vez si que desayuno fuerte, dos tazas de café, tostadas con mermelada de castañas, algo de bollería y un zumo de naranja. Tengo que darlo todo hoy, tengo que conseguir el mayor número de patrocinadores, sinceramente espero conservar alguno del año pasado. Si era el tributo con más patrocinadores de la historia tiene que quedar alguno por ahí.

-¿Preparados?- pregunta Sophie emocionada al salir del túnel de acceso al Capitolio. Ya puedo olerlo, la fama nos espera y aunque no me guste tengo que hacerlo por Liz. -Preparados- decimos los siete, mientras nos levantamos. Antes de salir le doy la mano a Mateo y Pablo y les deseo buena suerte, al igual que a Andrew. Me acerco a Liz y le doy un fuerte abrazo en el que aprovecho para susurrarle al oído un -Todo va a salir bien-

-Y con este tren terminamos la hornada de tributos de este año- dice una voz metálica por un megáfono -Nacho! Gonzalo! Mateo!- la multitud aclama a los ex-tributos, cada uno tenemos nuestros fans por lo que sin dejar sola a Liz me dirijo a la zona de la multitud donde la gente tiene carteles con mi nombre y me aclama. Como siempre, sonrío, firmo autógrafos y me saco fotos hasta que me canso así que seguimos hasta el centro de renovación, aquí dejo a Liz con su equipo y yo me voy con mi equipo de preparación. Pensaba que al no pertenecer ya al distrito 7 me cambiarían de equipo, pero ahí estan, Blonda, Flora y Gilly saludándome como si fuésemos amigos desde la infancia.

-Estas estupendo!- gritan las tres al verme -Verás lo que te tenemos preparado!-

Como acostumbran a hacer, me meten en la bañera con los potingues de colores y me restriegan bien para limpiarme. Al terminar me depilan y afeitan y me arreglan el pelo mientras hacen lo propio con las uñas, una vez terminan con mi cuerpo, viene Paul con unos pantalones azules y una americana verde. Al terminar, voy corriendo a reunirme con los demás mentores a esperar a nuestros tributos. Sophie se separa de nosotros para ir con algunos del Capitolio y yo me quedo con Gonzalo y Paula.

-Nacho!- grita Johanna desde el otro lado del edicicio de donde salen las carrozas -Johanna!- grito yo y corro como un loco a abrazarla a través de todo el edificio mientras cientos de ojos se fijan en mí. Nos quedamos un rato abrazados y le doy las gracias cientos de veces por todo. Ahora me doy cuenta de todo lo que ha cambiado, desde que se dió cuenta de que tenía que ayudar a sus tributos, su forma de pensar ha cambiado. Ya no es la dura, ahora es realmente amable con todos.

-Gonzalo!- gritan Annie y Finnick Jr. -¡Que alegría verte!- y se abrazan como yo. Jaqueline, la del seis, hace lo mismo con Pablo y Paula mientras que Detrius le saluda a Mateo con un seco apretón de manos. Me voy con Johanna a donde esta el resto de mentores y ahí me presento ante algunos. Cuando anuncian que el desfile va a comenzar, me despido y junto con Gonzalo y Paula vamos a buscar a Liz.

-Estas maravillosa- digo yo boqueabiero -Perfecta!- dice Paula entusiasmada -Les vas a enamorar!- Lleva un traje que recuerda al distrito catorce, un traje de azúcar. Es un corsé rosa y a su alrededor hay girando electrostáticamente unos caramelos que dejan estelas de color a su paso. Le subimos con cuidado a la carroza y esperamos a que llegue Andrew.

-Tenemos competencia- susurro a Gonzalo mientras vemos a Andrew llegar. Lleva unos pantalones anchos blancos y una americana blanca desabrochada con la que se le ve la parte de arriba del cuerpo. Además, le han realzado los músculos y está causando furor por donde pasa. -Anda cierra la boca- digo pegándole un pequeño codazo a Paula, que solo le falta empezar a babear. Los tres reimos y hacemos sitio para que Andrew se suba a la carroza, cuando ya están montados corremos a la grada desde donde se ve el desfile. Tenemos un sitio de mentores reservado, por lo que nos sentamos junto al único mentor del trece, un jóven con aspecto desgastado.

-El himno!- me avisa Gonzalo -¡Va a empezar!- Rápidamente me centro en la calle por donde van a pasar y veo a todos los distritos. Solo destacan los del cinco, que llevan unos trájes radioactivos que los iluminan de un color verde intenso, los del doce, que van completamente desnudos y cubiertos de hollín negro y los nuestros. La gente vitorea y aclama al nuevo distrito, Andrew es realmente guapo y sabe como jugar con los del Capitolio. Liz tampoco va muy desencaminada y trata de ser lo más adorable posible, sonríe despreocupadamente y saluda a todo el mundo.

-Liz...- me digo a mi mismo -Encandilales-

Cuando todo se termina vamos a recogerles al edificio donde se guardan los caballos. Les felicitamos por el maravilloso trabajo y junto con Sophie, subimos a la nueva planta catorce, la planta más moderna. Ver las caras de nuestros tributos me llena por dentro, ellos nunca han tenido tan de cerca estos lujos y ahora los pueden disfrutar por unos días.

-Solo unos días- me digo a mi mismo -Solo tengo unos días para buscar el mayor número de patrocinadores-

Una estresada Sophie rompe el silencio, todos nos hemos quedado sin habla no solo por la inmensidad de la habitación, sino porque de una manera u otra esto nos afecta a todos. Todos hemos tenido que pasar aquí un tiempo y todos a excepción de Pablo y Paula hemos perdido a nuestros compañeros, y que decir de los tributos, deben estar sin poder conciliar el sueño. -Venga chicos, id a vuestras habitaciones y arreglaros- me guiña un ojo, se lo que esto significa, vamos a cenar fuera.

-Nacho, Gonzalo- nos detiene Paula -Tenemos que conseguir patrocinadores, arreglaros lo más rápido que podáis y bajad al salón- dice con un tono nervioso

-Calmate, ¿Vale?- digo sacudiéndola por los hombros -Date un baño, ponte guapa y baja cuando estés tranquila- le doy un fuerte abrazo y aprovecho para susurrarle al oído -Esto es duro para todos, intenta parecer segura y mantener la calma con una sonrisa en la cara- me aparto y me sonríe, cosa que hago yo también. Los tres subimos a nuestras respectivas habitaciones y al llegar me quedo completamente boqueabierto, frente a la cama hay un enorme ventanal que ocupa toda la pared desde donde puedo ver el Capitolio entero. Aún es la tarde, y las calles están poco menos que desiertas pero de aquí a dos horas el resplandor del anaranjado sol habrá sido sustituido por la claridad de la luna y la ciudad despertará. Sin dejar de mirar el paisaje, absorto en mis pensamientos, me desnudo y camino de puntillas hasta el baño. Dejo las gafas en la mesita del baño y cuidadosamente meto mi cuerpo en el agua hirviendo, primero los dedos, luego las piernas... es muy reconfortante.

Ahora dejo volar mi imaginación, es el mejor momento para ello. Imagino que estoy en casa, con mamá y con María. Imagino que esto no ha sucedido, que solo ha sido una terrible pesadilla. Imagino una vida con María, con nuestros tres hijos corriéndo por los bosques mientras nosotros les seguimos por detrás. Imagino una tarde de pastelería con mamá y una mañana en el bosque con papá... Imagino que todo esto fuera mentira, un sueño.

-María- digo aspirando fuerte y secándome una lágrima -Te hecho muchísimo de menos ¿sabes?- sonrío, aunque por dentro mi alma llora sin consuelo -Me gustaría despedirme de tí como te lo mereces, solo una vez más...- meto la cabeza debajo del agua y contengo la respiración todo lo que puedo. Al salir del agua, me levanto y le digo -Voy a hacerlo por tí, pero aún me queda mucho para que nos reencontremos. Aqui me necesitan- digo mientras mi mente recuerda imágenes de ella, de Paula, de Gonzalo, de Mateo, de Pablo... -Prometeme que me esperarás, ¿lo harás?- y de repente una nube se apartó dejando que un rayo de sol me alumbrara la cara -Lo tomaré como una señal, te quiero muchísimo-

Salgo algo tembloroso y me seco al instante con la alfombrilla, me pongo un suave albornoz azul cielo con un catorce a la espalda y me tiro encima de las sábanas blancas. Con la mano temblorosa saco las dos cartas, la de María y la de Mamá, cojo la foto en la que salimos María, Johanna, Sophie y yo y unicamente las observo. Cuidadosamente lo recojo todo y lo guardo en un lugar seguro aunque justo cuando las voy a guardar llaman al teléfono y se me caen las cosas del susto.

-¿Digame?- pregunto inseguro -Soy Nacho-
-Le llamo de la secretaría general del Capitolio- dice una aguda voz al otro lado de la línea -Podría pasarse dentro de media hora por aquí?-
-Supongo- digo algo asustado -¿Me da su dirección?-
-Paseo de los caídos número 67- dice -Le esperamos aquí en media hora-

Me visto todo lo rápido que puedo, me pongo las gafas y bajo a todo correr. Antes de salir le aviso a Sophie de que volveré en una hora y hago lo propio con Paula, que nos estaba esperando en el salón. Bajo en el ascensor, que para en la planta siete y un chico de aspecto blando se monta conmigo. Realmente no me esperaba esto, soy como un idolo a seguir para él y lo único que he hecho es matar gente. -Adios- le digo cuando llegamos a la planta de la recepción. Salgo del centro de entrenamiento por la puerta principal y rápidamente paro un taxi para que me lleve allí y en veinte minutos estoy en el número 67 del paseo de los caídos. Camino con paso decidido, y en el mostrador les explico todo.

-Primera planta, cuarta puerta a la derecha- dice una mujer anciana con una nariz aguileña. Subo las escaleras pensando en que puede ser esto y llamo antes de entrar a una habitación con una mujer jóven, que parece que ha pasado por cientos de operaciones quirúrgicas.

-Ignacio Jausoro- digo mientras me siento frente a ella -Encantado-

-Ya se quien eres- dice ella amargada -Vayamos al grano. La familia de María, tu ex-compañera, ha perdido dos miembros. Sus padres han fallecido a causa de un enfrentamiento del pueblo con los agentes de la paz que les custodiaban- dice con un tono neutro -Su único hermano, Nicolás, está ahora mismo sin familia y hemos pensado en usted...-

-¡¿Quereis que yo cuide a Nico?!- digo alucinado -Estaré encantado-

-Traed al chico- dice la mujer mientras aprieta el botón del interfono -Muchas gracias- me sonríe y esperamos callados a que una chica de unos veinte años traiga a Nico. No ha cambiado nada, ese pelo castaño alborotado y esos ojos verdes como los de su hermana. En cuanto me ve se lanza a mis brazos y yo le acaricio el pelo, en muy pocos años, cinco para ser más exactos ha perdido demasiado. Padres, hermana, vecinos...

-Estás a salvo, ya estás aquí- le digo para tranquilizarle -Venga, vamos- me levanto y le doy la mano -He quedado para cenar-

Salimos agarrados de la mano del edificio y pido otro taxi que me lleve de vuelta al centro de entrenamiento. Nos montamos en el ascensor y subimos rápidamente a la decimocuarta planta, al llegar, todos se sorprenden de lo que traigo.

-Chicos, este es Nico- digo apartándome de delante suya ya que se había escondido tras mis piernas -El hermano de María- digo y les explico toda la historia -Rápido, tenemos que ir a cambiarte!- dice divertida Sophie y ambos se van riéndose a su habitación.

-Han hecho buenas migas eh- dice riéndose Paula

-Se llevarán bien- dice Gonzalo entre risas -Bueno, los patrocinadores- y saca una libreta -¿Teneis alguno?-

Rápidamente se me pasan por la cabeza cientos de nombres, seguro que tiene que haber alguno dispuesto a ayudarme. Llamo a Johanna por teléfono y le pido la libreta donde apuntaba sus números, en cinco minutos, ella me la sube y quedamos mañana para tomar un café.

Cuando he llamado ya a más de la mitad, me doy cuenta de lo verdaderamente dificil que va a ser esto. Casi todos creen que como es el primer año no harán nada y únicamente consigo tres, tres de veinticinco. Con la otra mitad tampoco tengo tanta suerte y al final acabo la lista de patrocinadores del 14 con cinco patrocinadores.

-No es un año bueno- repite Gonzalo -Nada bueno-
Suspira y mira al techo embobado -Voy a llamar yo a los míos, Paula, haz tu lo mismo- dice mientras coge el teléfono.

-¿Cuantos?- pregunto cuando terminan de llamar a todos -Tres- contesta Gonzalo -Uno- dice Paula
-Genial, tenemos nueve- digo apuntándolos todos en la nueva agenda. Intento no desanimarme, pero esto está dificil. Espero que con las puntuaciones mejore la cosa.

-Mira que cosa mas guapa!- grita Sophie mientras baja por las escaleras con Nico en brazos -Ya estamos todos listos!- dice cuando bajan Andrew, Liz, Mateo y Pablo tras ella -Vamos, hay que coger una limusina- Me doy cuenta de que Nico se queda mirándo a Liz y se asusta un poco -Se parecen, ¿verdad?- digo sonriendo -Yo tambien lo creo- le doy la mano y seguimos a Sophie hasta la limusina, que en media hora nos deja en la puerta del Capitol Knights.

-Bienvenidos- dice un extraño camarero -Pasen por aquí- y los nueve le acompañamos hasta una mesa circular enorme. Nos sacan de todo, maravillosos manjares cocinados al más alto nivel y con las técnicas más vanguardistas del momento. Cuando estoy realmente lleno, me aparto de la mesa y adopto una posición más relajada. Cuando terminamos dejamos a Sophie, Mateo, Pablo y Gonzalo con Nico y yo me voy con Paula a enseñarles la playa a Andrew y Liz, que está a solo veinte metros.

-Vamos, descalzaos- digo sonriente al llegar a la arena -Venid-

Descalzos pisamos la fría y fina arena que se escurre por nuestros pies. Corriendo, vamos a la orilla del mar a meter los pies en el agua aunque yo me quedo sentado en la orilla observándoles disfrutar. Este lugar me trae muy buenos recuerdos que nunca volveré a vivir y eso me hace estar de bajón, además, me siento diminuto e indefenso bajo el inmenso manto nocturno con todas sus estrellas y galaxias. Con cuidado me tumbo sobre la arena y observo todo, es demasiado perfecto para ser algo natural. Aunque, al fin y al cabo, las cosas más bellas y perfectas te las encuentras en la naturaleza. Mientras contemplo las estrellas, con las risas de fondo y esta brisa tan suave, consigo evadirme de la realidad en la que vivo para volar a través de las estrellas. ¿Como puede algo tan antiguo seguir impresionando a la gente?

(TRAJE DE LIZ)

(TRAJE DE ANDREW)



2 comentarios:

  1. Hola! Pobre Nico, me da mucha pena porque se ha quedado solo (sin nadie de su familia, me refiero) pero al menos está nuestro querido grupo de ex-tributos que seguro que se encargarán de el y le harán muy feliz. Tengo mucha intriga por lo que va a pasar y quiero que empiecen los Juegos (me siento como una persona del Capitolio jajaja) Los trajes de los tributos en el desfile me han parecido muy originales. Espero el siguiente pronto! Besos! ^^

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  2. Ya, pobreciito u.u pero entre todos le sacarán adelante, seguro jajajajja Y con respecto a los juegos... ya verás, he preparado algo bastante original que dará vueltas a la historia (Dentro y fuera de ellos, no digo más) Los del desfile, bueno, encontré esas fotos y dije, pues estos trajes van a llevar (jajajajajajajaja)
    En cuanto pueda subiré el siguiente!

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